Guía para un comentario de texto de una obra narrativa

Guía para un comentario de texto de una obra narrativa

Teoría instrumental de la literatura para el Comentario de Textos
Estas notas las tome de este libro, muy bueno. Es sobre todo útil para el comentario de textos poéticos

1. Características del género narrativo
1. 1. Diferencias con relación a los otros géneros tradicionales
1. 2. Fijación definitiva, en cuanto a género, de nuestra obra
2. Punto de vista
2. 1. Primera persona central
2. 2. Primera persona periférica
2. 3. Memoria autobiográfica de un sólo individuo
2. 4. Serie de cartas escritas por diversos personajes
2. 5. Monólogo interior o fluir de la conciencia
2. 6. Segunda persona
2. 6. 1. “al lector”
2. 6. 2. “a otro personaje”
2. 6. 3. “autorreflexiva”
2. 7. Tercera persona omnisciente
2. 8. Tercera persona limitada
2. 9. Diálogo como forma narrativa
2. 10. Mezcla de modos narrativos
3. Medios para la caracterización o pintura de los personajes
3. 1. Autocaracterización (forma directa)
3. 2. Presentación por el narrador (forma directa)
3. 3. Caracterización por otros personajes (directa o indirecta)
3. 4. Nominación (caracterización indirecta)
3. 5. Caracterización por los actos y dichos del propio personaje (forma indirecta y la más eficaz)
4. Clasificación de los personajes
4. 1. Por su relieve
4. 2. 1. Principales
4. 2. 1. Secundarios
4. 1. 3. Comparsa
4. 2. Por sus características
4. 2. 1. Personajes estáticos
4. 2. 2. Personajes dinámicos
4. 2. 3. Personajes planos
4. 2. 4. Personajes plásticos
5. Estructura externa
(Partes. Capítulos. Secuencias. Ausencia ―aparente― de estructura)
6. Estructura interna
6. 1. Clásica (Exposición, nudo, desenlace)
6. 2. Abierta (Sucesos ligados por la personalidad del protagonista y el fluir del tiempo)
6. 3. De Espacio (Da primacía al ambiente histórico y social y a su descripción)
6. 4. Mezcla de estructuras distintas
7. Manejo del tiempo
7. 1. Tiempo narrativo y tiempo real (su relación)
7. 2.Evolución cronológica lineal
7. 3. Inversión del orden temporal
7. 4. Las vueltas atrás. Los recuerdos (Analepsis)
7. 5. Los saltos adelante (Prolepsis)
7. 6. La simultaneidad
7. 7. El tiempo implícito
8. Función del lector
(Novela cerrada-Novela permeable)
9. Aspectos lingüísticos
10. Argumento o fábula
11. Tema
12. Conclusión

Fuente: Luis García-Camino Burgos, Teoría instrumental de la literatura para el Comentario de Textos, Salamanca, Amarú (Colección de Ciencias de la Educación, 45), 1998, pp. 149-150.

El modelo de la forma narrativa del cuento

El modelo de la forma narrativa del cuento

Egan portada Fantasía e imaginación

1. Descubrir lo importante:
¿Qué es lo más importante del tema?
¿Por qué puede interesar a los niños?
¿Qué tiene de interesante desde el punto de vista afectivo?

2. Encontrar pares opuestos:
¿Qué pares opuestos con suficiente fuerza captan mejor la importancia del tema?

3. Organización del contenido en forma de cuento:
3.1. ¿Qué contenido incluye de modo más espectacular los pares opuestos, con el fin de introducir el tema?
3.2. ¿Qué contenido estructura mejor el tema para sus desarrollo en forma de cuento?

4. Conclusión:
¿Cuál es la mejor forma de resolver el dramático conflicto inherente a los pares opuestos?
¿Qué grado de mediación entre estos pares opuestos conviene buscar?

5. Evaluación:
¿Cómo podemos saber si se ha entendió el tema, se ha captado su importancia y se ha aprendido el contenido?

Fuente: Kieran Egan, “El modelo de la forma narrativa del cuento”, en Fantasía e imaginación: su poder en la enseñanza, Madrid, Morata/Ministerio de Educación y Cultura, 1999 [1986], p. 62.

He aquí una probada de lo que pueden encontrar en el libro de Kieran:

Fantasía e imaginación, su poder en la enseñanza primaria: una alternativa a la enseñanza y el aprendizaje en la educación infantil y primaria

Como superar el “bloqueo del escritor” por medio del condicionamiento operante

Como superar el “bloqueo del escritor” por medio del condicionamiento operante

Diane E. Papalia y Sally Wendkos Olds

Aunque normalmente pensamos en el “bloqueo del escritor” como una condición trágica que aflige a un novelista o un dramaturgo solía tener éxito y que de repente no puede hilvanar dos palabras seguidas en el papel, la incapacidad de escribir afecta a toda la gente que tiene que presentar por escrito un trabajo profesional. Cientos tipos de redacción, por ejemplo, son esenciales para el éxito académico: los estudiantes no graduados han de redactar sus exámenes, los postgraduados han de escribir sus ideas, los profesores deben escribir para revistas profesionales y los administrativos tienen que hacerlo para sus informes. Dado que la incapacidad para escribir puede condenar a una carrera al fracaso, es alentador saber que los problemas de escritura pueden responder a los principios del aprendizaje operante.

Rober Boice (“Increasing the writring productivity of ‘bloked’ academicians”, en Behavioral Research and Therapy, vol. 20, núm. 3, 1982, 197-207.) desarrolló un programa para ayudar a diversos profesionales que tenían problemas al tener que escribir o redactar. Veamos cómo este programa de cuatro pasos puede ayudar a superar una dificultad de escritura.

Primer paso: obtener la información de línea base

Primero ha de descubrir cuánto puede escribir en un periodo de dos a tres semanas. Necesita tener un informe de la cantidad escrita (en páginas escritas a mano o mecanografiadas) y de las condiciones bajo las cuales escribe (como la hora del día, la cantidad de tiempo que dedica a ello y el lugar). No tome en cuenta el tiempo que emplea en pensar en lo que va a escribir, sólo tome en cuenta el tiempo de poner las letras en el papel.

Segundo paso: primer periodo de contingencia

Durante seis semanas se dará a sí mismo recompensas por una determinada cantidad de escritura; por ejemplo, cinco páginas al día. Es importante marcarse unas metas realistas, ya que esperar mucho de sí mismo podrá condenar su programa entero al fracaso. Las investigaciones de Boice sobre los hábitos de los escritores profesionales indican que los periodos de escritura regulares y relativamente breves son, a largo plazo, más productivos que un tipo de escritura forzada y obligatoriamente rápida que agota las fuerzas. Sus recompensas podrían ser tan sencillas como tomar la ducha diaria, leer el periódico, ver televisión o llamar a un amigo. No puede hacer ninguna de estas actividades hasta que haya producido el número de páginas marcado. (Uno de los alumnos de Boice dejo de ducharse cerca de tres semanas. Es de esperar que viviera solo.)

Si encuentra que recompensas como éstas no funcionan, puede cambiarlas. Otra alumna de Boice, cuyo primer refuerzo no fue efectivo, las cambió por una técnica de “evitación productiva”; dio 250 dólares a un colega, si fracasaba en llegar a la tasa de producción de escritura establecida para una semana, el colega enviaría el dinero a una asociación que mantenía una política sobre el aborto completamente opuesta a su postura personal; la alumna se aseguraba así la cuota de escritura.

            Puede seguir las sugerencias de B para mantener su programa durante este periodo: comience cada día de trabajo reescribiendo la última página de la sesión anterior; deje de escribir una vez que haya producido lo establecido previamente y tómese un descanso cada media hora.

Tercer paso: eliminación de contingencias externas

Durante cuatro semanas mantendrá su programa de redacción sin recompensar su producción literaria. (Si se ducha o no, por ejemplo, dependerá de su inclinación, o de las fuertes insinuaciones de un íntimo amigo, no de si ha producido o no su tasa diaria de páginas.)

Cuarto paso: reestablecimiento de las contingencias externas

Podría volver a su antiguo sistema de recompensa o cambiar a uno más efectivo. Si alcanza el punto de haber trabajado 20 días sin ir más de tres veces por debajo de su nivel crítico, puede considerar que ha tenido éxito. Los alumnos de Boice creyeron haber encontrado un impulso para escribir, que les llevaría adelante incluso sin las contingencias externas. La escritura llegó por sí misma a ser reforzante.

Fuente: Diane E. Papalia y Sally Wendkos Olds. Psicología. México: Mc Graw Hill, 1987. p. 178.

Cómo hacer un poema moderno I

 

Es una pregunta bastante común, con soluciones rápidas y algunas no tanto. Comienzo por las primeras.

 Si uno tiene algo de pereza, esta aplicación lo hará por usted:

Compositor de poesía barata

Puede sentirse ya todo un poeta. (Si el resultado no es de su agrado, no se desanime, vuelva a intentarlo una y otra vez, seguramente a fuer de intentarlo le sale un soneto o, incluso, algo bonito.)

Si no es amigo de las cosas fáciles ni le da pereza el escribir ni lo desalientan las críticas de sus amigos, familiares y críticos literarios… entonces espere próximas noticias.

Despedida a los alumnos de sexto año de primaria

Durante la vida habrá varios motivos que nos pondrán tristes y nos harán llorar, uno de ellos suele ser dar una despedida; sin embargo, la despedida que hoy damos a los alumnos que terminan su educación primaria no es motivo para la melancolía ni el dolor: es causa justa de felicidad porque es el momento que da fin a todo el trabajo y el esfuerzo que empeñaron en sus estudios elementales.

Los maestros sienten una enorme satisfacción porque sus esperanzas eran ciertas: el sembrador ve como germinan las semillas que ha plantado. Alumnos que hoy dejan esta escuela primaria, sus profesores han puesto empeño en grabar en sus mentes los conocimientos básicos y necesarios para emprender nuevas etapas, el valor de la educación y la idea de lo que es ser un ciudadano mexicano.

De la escuela no sólo se llevarán lo anterior: conservaran en su memoria las horas de alegría que vivieron en esta escuela, porque no sólo disfrutaron de aprender, también conocieron a nuevos amigos, sus compañeros de estudios y juegos, con ellos se formaron planes para el futuro, adelante pues con la educación recibida, los nuevos amigos y los sueños.

Alumnos, nunca olviden que en su escuela primaria recibieron la enseñanza cuya luz fue el faro que los guió a este puerto donde felices los recibimos sus maestros y padres.

A pesar de la estar embargados por la emoción de este acto solemne, deseamos aconsejarles sobre su certificado de estudios primarios, con él no termina una etapa sino que sea sólo el comienzo de otras más, saben bien que el hombre preparado nunca tendrá miedo ante la dureza y los obstáculos que le presente la vida.

Este certificado es la suma de la labor del maestro y el esfuerzo de cada alumno para lograrlo, porque ambos han llegado a una mutua comprensión para alcanzar una meta común: el aprendizaje ha sido posible cuando nuestras ansias, energías y voluntades se pusieron de acuerdo en alcanzar ese fin.

Todavía queda algo más que recordar y que no deben olvidar es que algunos de sus profesores lograron entablar una amistad sincera con ustedes, ya sea por prodigarse en el desempeño de sus actividades diarias o bien durante la convivencia que tuvieron en un mismo recinto a lo largos de los últimos seis años.

Esta escuela, recinto de saber por varias generaciones, sólo tiene algo más que agregar en este adiós: ¡vayan!, ¡luchen!, ¡venzan!

Plantillas para análisis y redacción de textos en los cuales se usen argumentos

Plantilla uno: Ayuda para construir tu texto argumentativo

Contexto 

 

Tema 

 

Situación de comunicación 

¿Representas a un colectivo o expresas tu opinión particular?

¿Vas a defender una opinión o a atacar otra? 

¿A quién te diriges? ¿Gente de tu edad? ¿Padres, profesores, público en general? 

¿En qué tipo de publicación aparecerá tu texto?  

 

Información necesaria para la introducción 

 

 

Tesis 

 

 

Argumentos a favor de tu tesis 


Argumento 1

Argumento 2

Argumento 3

Argumento 4

 

Posibles contraargumentos 

 

 

 

Conclusión 

 

 

 

Plantilla dos: Ayuda para corregir el texto de un compañero

 

Aspectos para la corrección 

Comentarios

¿El texto consigue convencer? ¿Por qué?

 

¿Se distinguen las tesis con claridad? ¿Hay introducción y conclusión? ¿Y los argumentos?

 

¿Los párrafos están bien marcados? ¿Tienen unidad? ¿Están bien organizados?

 

¿Está bien enunciada la tesis?

 

¿Los argumentos son convincentes y verdaderos? ¿Hay alguno falso o repetido?

 

¿Se utilizan bien los recursos de la argumentación?

 

¿El tono y el vocabulario son correctos? ¿Es demasiado coloquial?

 

¿Está bien relacionados los párrafos entre sí? ¿Se entiende bien todo el texto?

 

¿Hay errores ortográficos o de redacción?

 

¿La conclusión y el título son adecuados y convincentes?

 

 

Las plantillas fueron tomadas de este sitio: Lengua en secundaria

Sobre escribir correspondencia I

Estrategias comunicativas para redactar correspondencia (comercial, administrativa).

Mensaje positivo

Mensaje Negativo

Mensaje persuasivo

Tipo

El mensaje beneficia al destinatario. Será bienvenido, agradecido.

Le perjudica. No es bienvenido ni agradecido. Habrá resistencia.

El destinatario no espera nada. El mensaje es potencialmente interesante.

Propósito

Transmitir una buena nueva.

Transmitir la mala noticia de manera neutra y hacer que se comprenda.

Convencer. Generar interés. Pasar a la acción.

Ejemplos

Patrocinios concedidos, premios ganados, invitaciones y quejas aceptadas, respuestas afirmativas, agradecimientos y felicitaciones.

Patrocinios denegados, invitaciones y quejas rechazadas, respuestas negativas, infracciones e incumplimientos.

Peticiones, promoción de productos y servicios, invitaciones personales, venta, publicidad.

Estructura

1. Informe central.

2. Circunstancias y detalles.

3. Felicitaciones y cierre agradecido.

1. Mención del tema.

2. Exposición de circunstancias, justificaciones y argumentos.

3. Información central.

4. Cierre positivo.

1. Introducción-cebo.

2. Información central: ventajas, utilidades, argumentos.

3. Invitación a la acción.

Comentarios

* Mantener el tono correcto.

* Evitar el paternalismo y la prepotencia.

* Mantener el tono educado y formal.

* No hacer reprobaciones.

* Evitar el tono crítico, la ironía encubierta o el sarcasmo.

* Adoptar el punto de vista del lector.

* Buscar concreción.

* Ser breve y limitar la información.

* No exagerar ni confundir.

Guía para escribir, consejos para escritores

Generalmente hay que esperar a tener una cierta edad y experiencia antes de ponerse a dar consejos. El problema es que como siempre se aprende, nunca es el buen momento, y al final te vuelves viejo y raro. Es por ello que he decidido adelantarme a mi tiempo y recopilar este humilde decálogo para que sirva de guía a los protoescritores que vienen por la página. Espero que sepáis sacarle provecho.

1. No leas. La primera gran falacia que le cuentan a todo aspirante a escritor es que hay que leer mucho. Esto es radicalmente falso: leer hace que se asimilen las ideas de los demás, con lo cual ocultan las ideas propias y se pierde originalidad y frescura. En el colmo de la desfachatez, hay quien dice que Stephen King afirma que si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir. Es materialmente imposible que él haga otra cosa que no sea escribir.

Si echamos un vistazo a nuestro foro de literatura, veremos rápidamente que el que más lee (ftemplar) es el que menos escribe, y que el que más escribe (manheor) sólo lee tebeos. Recuerda: el protoescritor quiere ser escritor, no lector. De ésos, afortunadamente, ya hay muchos.

2. Inspírate. Es muy posible que la sequía de lecturas traiga una sequía de ideas. Si tu vida no es lo suficientemente apasionante para servir de inspiración, lee uno o dos libros para sacar ideas, que es lo que se ha hecho siempre desde que el hombre es hombre. Importante:: elige libros raros, que no haya leído ni el autor, y, a poder ser, viejos. Si te lees “El Señor de los Anillos” te van a calar rápido, pero mira al de “La princesa prometida”: el muy perro eligió bien y ahora incluso creen que es el autor original.

Es importante que los libros sean cortos, porque, si no, perderás mucho tiempo que deberías emplear en la escritura. Si son largos, no te los leas enteros, que nadie te va a pedir un resumen.

3. Ampárate en la teoría del subconsciente colectivo. En el mar internáutico hay tiburones, y es muy posible que, por raro que creas que es el libro que has imitado, digo, que te ha inspirado, seguro que llega algún listillo que se lo ha leído y te pone en evidencia. Éstos son escritores frustrados, porque han pasado más tiempo leyendo que escribiendo, y son particularmente crueles y virulentos poniendo de manifiesto lo que llaman plagios.

No hay problema: la teoría del subconsciente colectivo dice que las ideas están ahí flotando y que es normal que varias personas lleguen a las mismas conclusiones al mismo tiempo aun sin comunicarse entre ellas. Es la sencilla explicación de la proliferación de novelas que hablan de códigos, enigmas y templarios, y un baluarte inexpugnable para defender tu trabajo.

4. Encasíllate. Otro rumor absurdo y malintencionado reza que es malo encasillarse. Al prestarle oídos, muchos protoescritores, en su inocencia, creen que es más fácil impresionar con su cuento de fantasmas a un tío que nunca haya leído nada de terror, pero esto es una tontería. Es mucho mejor tener a un público predispuesto, con lo que las etiquetas hay que llevarlas bien visibles. Si vas a escribir terror, dilo bien alto, y además utiliza sólo personajes homologados (vampiros), en escenarios conocidos (bares góticos) y evitando poner en cuestión su monario actual (los ataúdes sí que son necesarios). Los lectores, como los niños pequeños, se sienten a gusto cuando reconocen elementos y pueden “adivinar” el final de la historia. Les hace sentirse inteligentes y cultos.

5. Matiza tus etiquetas. Aunque te muestres encasillado y orgulloso, añade matices a las etiquetas para ganar adeptos. Adjetivos como “mejor” ayudan a guiar a los lectores, más aún si están en superlativo (el mejor autor de novela policíaca). Si prefieres ser más concreto, no reniegues de tus raíces. Si te has inspirado en “El Señor de los Anillos”, puedes anunciarte como el nuevo Tolkien.

6. Promociónate. Una vez has conseguido tus etiquetas, hay que pasearlas. Visitar muchas webs es un buen sistema, y además es barato. Eso sí, recuerda: eres un protoescritor, por lo que no debes perder tu tiempo leyendo. Limítate a escribir, que el objetivo es que te vean, y no al contrario. Puede ser interesante dejar caer que tal o cual editorial (cuyo nombre no puedes revelar aún) se ha interesado en tu trabajo. Pasado un tiempo nadie se acordará de que lo has dicho y no descubrirán el farol.

7. Miente. Los escritores, o cuentistas, son gente que reinterpreta la realidad. Es importante, si quieres llegar a ser uno de ellos, que te ejercites. Miente siempre. Sin piedad. Es una actividad que te permitirá, además, cumplir con el punto precedente fingiendo que tu también lees. Los lectores, sobre todo si son protoescritores, agradecen que echen una mirada a sus escritos. Y no te preocupes por la credibilidad de tus declaraciones y consejos -porque hay que darlos, y categóricos-: siempre puedes decir vaguedades y en el 90% de los casos el título cuenta todo del relato. En el 10% puedes alegar que te has equivocado de sitio al poner el post.

8. Sé feroz y despiadado. Tus mentiras nunca deben ser positivas. En casos extremos, permite que sean condescendientes. El lector debe entender cuál es el sitio de cada uno. Avergüénzale. Explícale que es mejor que pase su tiempo leyendo tus textos que escribiendo basura. Puedes decirle que si no tiene tiempo para leer (tus textos) no tiene tiempo para escribir. Sobre todo no te olvides de que esto es una mentira, y no pierdas tiempo leyendo realmente sus obras. Miente a priori y recuerda: el tiempo de lectura es tiempo de escritura perdido.

En tus confrontaciones con otros protoescritores -serán inevitables- evita asimilar nada de lo que te digan. A los enemigos ni agua, y eso de aprender de ellos es para débiles. Ten siempre presente el punto 10.

9. Pide críticas en el tono adecuado. Nunca preguntes si está bien tu texto. Seamos realistas: no vas a escribir una obra de arte. Es mejor encauzar las opiniones antes de que te las den. Pregunta si tu texto es mejor que algo (lo que sea) que haya visto publicado. Con la cantidad de furrufalla que se ve hoy en día en las estanterías de cualquier librería, malo sería que no haya leído nada peor que lo tuyo. Además, una respuesta positiva te hará quedar al nivel de los escritores y te permitirá despotricar sobre las injusticias editoriales que, seguro, alguien ha cometido contigo -o cometerá en el futuro-.

10. Ignora las críticas. Todo el trabajo precedente no servirá de nada si escuchas lo que puedan decirte sobre tu obra. Sobre todo huye de las críticas bienintencionadas -léase condescendientes- y de las detalladas -que exigen leer, ergo pérdida de tiempo-. El protoescritor, si quiere llegar a algún lado, debe ser impermeable. Después de todo, el motor de su actividad es la vanidad, y ésta se puede ver herida si escucha y da crédito a la posible existencia de fallos.

No lo olvides: para gustos los colores, por lo que no puede existir texto mal escrito. Los fallos formales, de hecho, son clavos ardiendo a los que se agarran los que leen mucho -escritores frustrados- cuando todo el mundo sabe que lo importante es la historia, aunque resulte ilegible. Después de todo, el objetivo de todo escritor -y por lo tanto de todo protoescritor- es ver su obra adaptada a la gran pantalla, y llegados a tal punto, poco importa cómo está escrita, sino su originalidad, la cual hemos preservado con uñas y dientes huyendo de la lectura.

Advertencia: hay algunas briznas de ironía en algunos momentos determinados del texto.
 

 

  

  

Tomado de Ocio joven:

Preguntas para revisar un escrito

Las instrucciones no pueden ser más simples, conteste lo siguiente antes de entregar su escrito:

1. Enfoque del escrito:

¿El tipo de texto es adecuado a la situación?

¿Consigue el texto mi propósito? ¿Queda claro lo que pretendo?

¿Reaccionará el lector tal como espero, al leer el texto?

¿Quedan claras las circunstancias que motivan al escrito?

2. Ideas e información:

¿Hay información suficiente?

¿Entiendo todo lo que se dice? ¿Lo entenderá el lector? ¿Las ideas son lo bastante claras?

¿Hay un buen equilibrio entre teoría y práctica, tesis y argumentos, gráficos y explicación, datos y comentarios, información y opinión?

3. Estructura:

¿Está bastante clara para que ayude al lector a entender mejor el mensaje? ¿Adopta su punto de vista?

¿Los datos están bien agrupados en apartados?

¿La información relevante ocupa las posiciones importantes, al principio de texto, de los apartados o de los párrafos?

4. Párrafos:

¿Cada párrafo trata de un subtema o aspecto distinto?

¿Tienen la extensión adecuada? ¿No son demasiado extensos? ¿Hay algún párrafo-frase?

¿Tiene cada uno una frase temática o tesis que anuncie el tema?

¿Están bien marcados visualmente en la página?

5. Frases:

¿Hay muchas frases negativas, pasivas o demasiado largas?

¿Son variadas: de extensión, orden, modalidad, estilo?

¿Llevan la información importante al principio?

¿He detectado un tic de redacción?

¿Hay abuso de incisos o subordinadas muy largas?

6. Palabras:

¿He encontrado algún comodín, cliché, muletilla o repetición frecuente?

¿Hay muchas palabras abstractas o complejas? ¿He utilizado el léxico o terminología precisos?

¿Utilizo los marcadores textuales de manera adecuada?

¿El lector entenderá todas las palabras que aparecen en el texto?

7. Puntuación:

¿He repasado todos los signos? ¿Están bien situados?

¿Es apropiada la proporción de signos por frase?

¿Hay paréntesis innecesarios?

8. Nivel de formalidad:

¿Es adecuada la imagen que el texto ofrece de mí?

¿El escrito se dirige al lector con el tratamiento adecuado? ¿Tú o usted?

¿Hay alguna expresión o palabra informal o demasiado vulgar?

¿Se me ha escapado alguna expresión rebuscada, extraña o excesivamente compleja?

¿Hay alguna expresión sexista o irrespetuosa?

9. Nivel de formalidad:

¿El texto atrae el interés del lector?

¿La prosa tiene un tono enérgico?

¿Hay introducción, resumen o recapitulación? ¿Son necesarios?

¿Puedo usar un recurso de comparación, ejemplos, preguntas retóricas, frases hechas, etc.?

10. Presentación

¿Cada página es variada, distinta y atractiva?

¿Utilizo las cursivas, las negritas y las mayúsculas de manera racional?

¿Son claros los esquemas, los gráficos, las columnas?

¿Los márgenes, los títulos y los párrafos están bien marcados?

¿El texto da lo que el título promete?

Para los alumnos, sobre la corrección

El maestro siempre corregirá personalmente tus escritos. A veces lo hará él, a veces tú mismo, a veces otro compañero. Piensa que no todos los trabajos tienen los mismos objetivos y que no hay tiempo para corregir todo lo que escribes.

No esperes que el maestro te corrija todos los errores de cada texto. Es difícil aprender todas las incorrecciones a la vez. El maestro decidirá los errores más importantes de cada trabajo y los que tienes que estudiar.

Fíjate atentamente en las correcciones y los comentarios del maestro. Puedes aprender mucho de los errores que hayas hecho. Si hay alguno que no entiendas, no dudes en preguntárselo. En clase habrá tiempo para hacerlo.

Con frecuencia, el maestro te marcará las faltas que hayas hecho y te pedirá que pruebes a corregirlas tú mismo. Otras veces te dará alguna instrucción para rehacer el texto. Hazlo sin demora. Piensa que los buenos escritores suelen revisar y rehacer sus escritos varias veces.

El maestro empleará un sistema especial de signos para marcar los errores de tus escritos. Te dará una fotocopia con todos los símbolos y sus significados. Tal vez al principio sea difícil recordarlos, pero después descubrirás que son prácticos y útiles.

Cuando los trabajos se hagan en clase, el maestro irá pasando por las mesas y hablará con cada uno por separado. Aprovecha este momento para hablar con él. Pregúntale las dudas que tengas. Piensa que puedes preguntarle cosas que no se hayan visto en clase.

Alguna vez tendrás que corregir los escritos de otro compañero. Es un ejercicio útil para aprender a reconocer los errores de un texto. También te puede ayudar a mejorar tus propios escritos. Recuerda que también puedes aprender mucho de tus compañeros.

Utiliza los libros de consulta del aula: diccionarios, gramáticas, libros de verbos… El profesor te enseñará a utilizarlos. Con la ayuda de estos libros tú mismo puedes solucionarte muchas dudas.

Cassany Daniel. Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. Barcelona: Grao, 2004 [1993] (Biblioteca de Aula, 108) p. 125