Pedro de los Ángeles, profesor

16 abril 2008

Un ensayo sobre el ensayo

Archivado en: Invitados,Literatura II,Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 7:26 pm

EL HIJO PRÓDIGO

Susan Sontag

Supongo que debo empezar por hacer una declaración de interés.

Los ensayos ingresaron en mi vida de lectora precoz y apasionada de una manera tan natural como lo hicieron los poemas, los cuentos y las novelas. Estaba Emerson al igual que Poe, los prefacios de Shaw al igual que sus obras teatrales, y un poco después los Ensayos de tres décadas de Thomas Mann, y “La tradición y el talento individual” de T.S. Eliot en paralelo con La tierra baldía y Los cuatro cuartetos, y los prefacios de Henry James al igual que sus novelas. Un ensayo podía ser un acontecimiento tan transformador como una novela o un poema. Uno terminaba de leer un ensayo de Lionel Trilling o de Harold Rosenberg o de Randall Jarrel o de Paul Goodman, para mencionar apenas unos cuantos nombres norteamericanos, y pensaba y se sentía diferente para siempre.

Ensayos con el alcance y la elocuencia de los que menciono son parte de la cultura literaria. Y una cultura literaria – esto es, una comunidad de lectores y escritores con una curiosidad y una pasión por la literatura del pasado – es justamente lo que no se puede dar por sentado en la actualidad. Hoy es más frecuente que un ensayista sea un ironista dotado o un tábano que un sabio.

El ensayo no es un artículo, ni una meditación, ni una reseña bibliográfica, ni unas memorias, ni una disquisición, ni una diatriba, ni un chiste malo pero largo, ni un monólogo, ni un relato de viajes, ni una seguidilla de aforismos, ni una elegía, ni un reportaje, ni…

No, un ensayo puede ser cualquiera o varios de los anteriores.

Ningún poeta tiene problemas a la hora de decir: soy un poeta. Ningún escritor de ficción duda al decir: estoy escribiendo un cuento. El “poema” y el “cuento” son formas y géneros literarios todavía relativamente estables y de fácil identificación. El ensayo no es, en ese sentido, un género. Por el contrario, “ensayo” es apenas un nombre, el más sonoro de los nombres que se da a una amplia variedad de escritos. Los escritos y los editores suelen denominarlos “piezas”.

No se trata solamente de la modestia o de la informalidad de los norteamericanos. Una cierta actitud defensiva rodea en la actualidad la noción de ensayo. Y muchos de los mejores ensayistas de hoy se apresuran a declarar que su mejor trabajo ha de encontrarse en otro lugar: en escritos que resultan más “creativos” (ficción, poesía) o más exigentes (erudición, teoría, filosofía).

Concebido con frecuencia como una suerte de precipitado a posteriori de otras formas de escritura, el ensayo se define mejor por lo que también es – o por lo que no es. El punto lo ilustra la existencia de esta antología, ahora en su séptimo año. Primero fueron Los mejores cuentos norteamericanos. Luego, alguien preguntó si no podríamos tener también Las mejores piezas cortas – ¿de qué? – de no ficción. La más exacta de las definiciones del ensayo, así como la menos satisfactoria, es la siguiente: un texto en prosa corto, o no tan largo, que no cuenta una historia.

Y sin embargo se trata de una forma muy antigua – más antigua que el cuento, y más antigua, cabría sostenerlo, que cualquier narración de largo aliento que pueda llamarse en propiedad una novela. La escritura ensayística surgió en la cultura literaria de Roma como una combinación de las energías del orador y del escritor de cartas. No sólo Plutarco y Séneca, los primeros grandes ensayistas, escribieron lo que llegó a ser conocido como ensayos morales, con títulos como “Sobre el amor a la riqueza”, “Sobre la envidia y el odio”, “Sobre el carácter de los entrometidos”, “Sobre el control de la ira”, “Sobre los muchos amigos”, “Sobre cómo escuchar discursos” y “Sobre la educación de los niños” – esto es, prescripciones confiadas de lo que han de ser la conducta, los principios y la actitud -, sino que asimismo hubo ensayos, como el de Plutarco sobre las costumbres de los espartanos, que son puramente descriptivos. Y su “Sobre la malicia de Herodoto” es uno de los ejemplos más tempranos de un ensayo dedicado a la lectura cuidadosa del texto de un maestro: es decir, lo que llamamos crítica literaria.

El proyecto del ensayo exhibe una continuidad extraordinaria, que casi se prolonga hasta el día de hoy. Dieciocho siglos después de muerto Plutarco, William Hazlitt escribió ensayos con títulos como “Sobre el placer de odiar”, “Sobre los viajes emprendidos”, “Sobre el amor a la patria” , “Sobre el miedo a la muerta”, “Sobre lo profundo y lo superficial”, “La prosa de los poetas” – los tópicos perennes -, así como ensayos sobre temas sesgadamente triviales y reconsideraciones de grandes autores y sucesos históricos. El proyecto del ensayo inaugurado por los escritores romanos alcanzó su clímax en el siglo XIX. Virtualmente todos los novelistas y poetas decimonónicos prominentes escribieron ensayos, y algunos de los mejores escritores del siglo (Hazlitt, Emerson) fueron principalmente ensayistas. Fue también en el siglo XIX cuando una de las transposiciones más familiares de la escritura ensayística – el ensayo disfrazado de reseña bibliográfica – obtuvo su lugar de privilegio. (La mayoría de los ensayos importantes de George Eliot fueron escritos como reseñas bibliográficas en el Westminster Review). Al tiempo que dos de las mejores mentes del siglo, Kierkegaard y Nietzsche, podrían considerarse practicantes del género – más conciso y discontinuo en el caso de Nietzsche; más repetitivo y verboso en el de Kierkegaard.

Por supuesto que calificar de ensayista a un filósofo es, desde el punto de vista de la filosofía, una degradación. La cultura regentada por las universidades siempre ha mirado el ensayo con sospecha, como un tipo de escritura demasiado subjetiva, demasiado accesible, a duras penas un ejercicio en las bellas letras. El ensayo, en tanto contrabandista en los solemnes mundos de la filosofía y de la polémica, introduce la digresión, la exageración, la travesura.

Un ensayo puede tratar el tema que se quiera, en el mismo sentido en que una novela o un poema pueden hacerlo. Pero el carácter afirmativo de la voz ensayística, su ligazón directa con la opinión y con el debate de actualidad, hacen del ensayo una empresa literaria más perecedera. Con unas cuantas excepciones gloriosas, los ensayistas del pasado que sólo escribían ensayos no han sobrevivido. En su mayor parte, los ensayos de otros tiempos que todavía interesan al lector educado pertenecen a escritores que no importaban de antemano . Uno tiene la oportunidad de escribir que Turgueniev escribió un inolvidable ensayo-testimonio contra la pena capital, anticipándose a los que sobre el mismo tema escribieron Orwell y Camus porque tenía presente a Turgueniev como novelista. De Gertrude Stein nos encantan “Qué son las obras maestras”, y sus Conferencias sobre América porque Stein es Stein es Stein.

No es sólo que un ensayo pueda tratar de cualquier cosa. Es que lo ha hecho con frecuencia. La buena salud del ensayo se debe a que los escritores siguen dispuestos a entrarle a temas excéntricos. En contraste con la poesía y la ficción, la naturaleza del ensayo reside en su diversidad -diversidad de nivel, de tema, de tono, de dicción. Todavía se escriben ensayos sobre la vejez o el enamoramiento o la naturaleza de la poesía. Pero también los hay sobre la cremallera de Rita Hayworth o sobre las orejas de Mickey Mouse.

A veces el ensayista es un escritor que se ocupa más que todo de otras cosas (poesía y ficción), que también escribe…polémicas, versiones de viajes, elegías, revaluaciones de predecesores o rivales, manifiestos de autopromoción. Sí. Ensayos.

A veces “ensayista” puede no ser más que un eufemismo solapado para “crítico”. Y, claro, algunos de los mejores ensayistas del siglo XX han sido críticos. La danza, por ejemplo, inspiró a André Levinson, a Edwin Denby y a Arlene Croce. El estudio de la literatura ha producido una vasta constelación de grandes ensayistas – y aún los produce, a pesar del acaparamiento que sobre los estudios literarios ha hecho la academia.

A veces el ensayista es un escritor difícil que ha descendido, felizmente, a la forma del ensayo. Habría sido deseable que otros de los grandes filósofos, pensadores sociales y críticos culturales europeos de comienzos del siglo XX hubiera imitados a Simmel, Ortega y Gasset, y Adorno, los cuales probablemente se leen hoy con placer apenas en sus ensayos.

La palabra ensayo viene del francés essai, intento – y muchos ensayistas, incluido el más grande de todos, Montaigne, han insistido en que una seña distintiva del género es su carácter aproximativo, su suspicacia ante los mundos cerrados del pensamiento sistemático. No obstante, su rasgo más marcado es la tendencia a hacer afirmaciones de un tipo u otro.

Para leer un ensayo de la manera apropiada, uno debe entender no solamente lo que argumenta, sino contra qué o contra quién lo hace. Al leer ensayos escritos por nuestros contemporáneos, cualquiera aporta con facilidad el contexto, la polémica pública, el oponente explícito o implícito. Pero el paso de unas cuantas décadas puede dificultar en extremo este procedimiento.

Los ensayos van a parar a los libros, si bien suelen iniciar su vida en las revistas. (No es fácil imaginar un libro de ensayos recientes pero inéditos todos). Así, lo perenne se viste principalmente de lo típico y, en el corto plazo, ninguna forma literaria tiene un impacto de semejante fuerza e inmediatez sobre los lectores. Muchos ensayos se discuten, debaten y suscitan reacciones en un grado que a los poetas y escritores de ficción a duras penas les cabe envidiar.

Un ensayista influyente es alguien con un sentido agudizado de aquello que no se ha discutido (apropiadamente) o de aquello que se debería discutir (de una manera diferente). Con todo, lo que hace perdurar un ensayo no son tanto sus argumentos cuanto el despliegue de una mente compleja y una destacada voz prosística.

En tanto que la precisión y la claridad de los argumentos y la transparencia del se consideran normas para la escritura del ensayo, a semejanza de las convenciones realistas, que se consideran normativas para la narración (y con la misma escasa justificación), el hecho es que la más duradera y persuasiva tradición de la escritura ensayística es la que encarna el discurso lírico.

Los grandes ensayos siempre vienen en primera persona. A lo mejor el autor no necesitará empleas el “yo”, toda vez que un estilo de prosa vívido y lleno de sabor, con suficientes aportes aforísticos, constituye de por sí una forma de escritura en primera persona: piénsese en lso ensayos de Emerson, Henry James, Gertrude Stein, Elizabeth Hardwick, William Gass. Los escritores que menciono son todos norteamericanos, y sería fácil alargar la lista. La escritura de ensayos es una de las virtudes literarias de este país. Nuestro primer gran escritor, Emerson, se dedicó ante todo a los ensayos. Y éstos florecen en una variedad de vertientes en nuestra cultura polifónica y conflictiva: desde ensayos centrados en un argumento hasta digresiones meditativas y evocaciones.

En vez de analizar los ensayos contemporáneos según sus temas – el ensayo de viajes, el de crítica literaria y otra crítica, el ensayo político, la crítica de la cultura, etcétera -. Uno podría distinguirlos por sus tipos de energía y de lamento. El ensayo como jeremiada. El ensayo como ejercicio de nostalgia. El ensayo como exhibición de temperamento. Etcétera.

Del ensayo se obtiene todo lo que se obtiene de la inquieta voz humana. Enseñanza. Elocuencia feliz desplegada porque sí. Corrección moral. Diversión. Profundización de los sentimientos. Modelos de inteligencia.

La inteligencia es una virtud literaria, no sólo una energía o una aptitud que se pone atavíos literarios.

Es difícil imaginar un ensayo importante que no sea, primero que todo, un despliegue de inteligencia. Y un inteligencia del más alto orden puede ante sí y de por sí constituir un gran ensayo. (Valga el ejemplo de Jaques Rivier sobre la novela, o Prismas y Mínima moralia de Adorno, o los principales ensayos de Walter Benjamín y de Roland Barthes). Pero hay tantas variedades de ensayo como las hay de inteligencia.

Baudelaire quería titular una colección de ensayos sobre pintores, Los pintores que piensan.

Es este punto de vista uno quintaesencial para el ensayista: convertir el mundo y todo lo que el mundo contiene en una suerte de pensamiento. En la imagen refleja de una idea, en una hipótesis – que el ensayista desplegará, defenderá o vilipendiará.

Las ideas sobre la literatura – al revés, digamos, de las ideas sobre el amor – casi nunca surgen si no es como respuesta a las de otras personas. Son ideas reactivas. Digo esto porque tengo la impresión de que usted – o la mayoría de la gente, o mucha gente – dice eso. Las ideas dan permiso. Y yo quiero dar permiso, por intermedio de lo que escribo, a un sentimiento, una evaluación o una práctica diferentes.

Esta es, en su expresión preeminente, la postura del ensayista.

Yo digo esto, cuando usted está diciendo eso no sólo porque los escritores son adversarios profesionales; no solo para enderezar la balanza o corregir el desequilibrio de una actividad que tiene el carácter de una institución (y la escritura es una institución), sino porque la práctica -y también quiero decir la naturaleza- de la literatura arraiga inherentemente en aspiraciones contradictorias. En literatura, el reverso de una verdad es tan cierto como esa verdad misma.

Cualquier poema o cuento o ensayo o novela que importe, que merezca el nombre de literatura, entraña una idea de singularidad, de voz singular. Pero la literatura – que es acumulación- entraña una idea de pluralidad, de multiplicidad, de promiscuidad. Todo escritor sabe que la práctica de la literatura exige un talento para la reclusión. Pero la literatura… la literatura es una fiesta. Una verbena, la mayor parte del tiempo. Pero una fiesta, así y todo. Incluso a título de diseminadores de indignación, los escritores son dadores de placer. Y uno se convierte en escritor no tanto porque tenga algo que decir cuanto porque ha experimentado el éxtasis como lector.

Ahí van dos citas que he estado rumiando últimamente.

La primera, del escritor español Camilo José Cela: “La literatura es la denuncia del tiempo en que se vive.

La otra es de Manet, quien en 1882 se dirigió a alguien que lo visitaba en su estudio de la siguiente manera: “Muévase siempre en el sentido de la concisión. Y luego cultive sus recuerdos; la naturaleza nunca le dará otra cosa que pistas – es como un riel que evita que uno se descarrile hacia la banalidad. Ha de permanecer usted siempre el amo y hacer lo que le plazca. ¡Tareas, nunca! ¡No, nunca hacer tareas!” .

Prólogo a The Best American Essays, cortesía de El Malpensante, Bogotá, 1997.

12 abril 2008

Marcas lingüísticas de las funciones del lenguaje

Archivado en: Literatura II,Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 7:29 pm

En los enunciados podemos encontrar pistas, señales o “marcas lingüísticas” (modalizadores) características de cada una de las funciones del lenguaje. En la siguiente tabla le presentamos cuáles son y un ejemplo para cada una.

 









Función del lenguaje

Definición

Elemento relevante

Marcas lingüísticas

Ejemplos

Emotiva

El propósito del emisor es expresarse, demostrar sus
emociones o sentimientos. Ej. Diario personal, nota de
felicitación.

Emisor

Oraciones dubitativas (expresan duda).

Oraciones desiderativas (expresan deseo).

Oraciones exclamativas (expresan emociones).

Presencia del emisor en el mensaje a través de la primera
persona ("yo", "me", "mi",
"nosotros", "nuestro", terminaciones verbales
de primera persona, adjetivos valorativos).

Uso del modo subjuntivo.

Comunicación de sensaciones y sentimientos a través
de palabras valorativas (adjetivos, sustantivos, verbos,
adverbios).

Significados sugeridos o connotados.

¡Nunca hubiera esperado algo tan terrible de ti!

(Oración exclamativa, modo subjuntivo, terminación
verbal de primera persona (yo hubiera esperado) y palabras
valorativas: tan, nunca -adverbios- y terrible – adjetivo).

Ojalá regrese pronto.

(Oración desiderativa, modo subjuntivo, terminación
verbal de tercera persona ([él o ella] regrese) y palabras
valorativas (ojalá -adverbio-).

Apelativa

El propósito del emisor es influir sobre el receptor para
que piense o haga algo. Ej. Propaganda y publicidad,
instrucciones, folletos.

Receptor

Oraciones interrogativas (para suavizar un pedido o un ruego) o
imperativas (para ordenar, rogar o pedir).

Uso del modo imperativo.

Presencia del receptor a través del uso de la segunda
persona ("vos", "tú", "usted",
"ustedes", "sus", "tuyos").

Venga a Casa Luigi y encontrará el mejor Precio.

(Oración imperativa, modo imperativo y terminación
verbal de segunda persona (venga [usted]).

¿Me alcanzás la sal?

(Oración interrogativa, modo indicativo y terminación
verbal de segunda persona (me alcanzás [vos]).

Referencial

El propósito del emisor es informar sobre un hecho,
transmitir datos, etc. Ej. Artículo periodístico,
programa radial de noticias, noticiero televisivo, texto de
divulgación científica.

Contexto

Oraciones declarativas (afirmativas o negativas).

Predominio del modo indicativo.

Uso de la tercera persona.

Ausencia de palabras valorativas

Empleo de términos de significación neutra, con
significados denotados ("de diccionario", literales).

La ciudad más afectada por las lluvias fue Villahermosa,
Tabasco. Sus habitantes fueron evacuados.

(Oraciones declarativas afirmativas, modo indicativo y terminación
verbal de tercera persona ([la ciudad] fue; [los habitantes]
fueron).

Los jugadores no llegan hasta mañana.

(Oración declarativa negativa, modo indicativo y
terminación verbal de tercera persona ([los jugadores]
llegan).

Poética

El propósito del emisor es producir placer estético,
atraer al receptor, despertar emociones en el lector. Un escritor
utiliza estrategias diversas para lograrlo, sugiere imágenes,
emplea de manera especial el lenguaje, elige cuidadosamente las
palabras y las combina de una manera particular. En fin, recurre a
todos los recursos que tiene la lengua para crear belleza, para
producir una obra de arte. Utiliza la función poética
del lenguaje. Ej. Textos literarios: cuento, poesía, etc.

Mensaje

Presencia de figuras retóricas o recursos de estilo:
metáforas, imágenes sensoriales, personificaciones,
comparaciones, inversión del orden sintáctico
normal, repeticiones.

Eres tan bella como una rosa, tan dulce como la miel.

(Uso de comparaciones)

Me entra por las narices hasta el alma el aroma salvaje del
laurel…

(El poeta utiliza una imagen propia de los sentidos humanos [el
olfato] y para destacar el efecto que en él hace esa
fragancia profunda, agrega: "hasta el alma").

 

4 abril 2008

El amor en los tiempos del cólera

Archivado en: Invitados,Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 7:48 pm

El testimonio de Gabo y un apunte sobre la película.










21 febrero 2008

Tú, según tu firma

Archivado en: Invitados,Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 8:08 pm
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Como actividad de distracción, se pidió a los alumnos seguir las instrucciones de la pagina web Grafológico.

13 febrero 2008

¿Cómo llenar una solicitud de empleo?

Archivado en: Invitados,Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 5:56 pm

Todo empleado que está en búsqueda de trabajo tendrá que enfrentar invariablemente la necesidad de llenar una solicitud de empleo. En este caso existen tanto solicitudes estándar que se compran en cualquier papelería como solicitudes especializadas que cada empresa diseña y emplea de acuerdo a sus necesidades.

Por su parte la mayoría de las vacantes publicadas en medios impresos requieren del candidato una solicitud de empleo debidamente llenada para presentarse a la entrevista.

Los campos que contienen las solicitudes son aparentemente sencillos de llenar. Sin embargo, hay que tomar en cuenta que la mayoría de los reclutadores analizan a detalle cada una de las palabras que se responden para filtrar y posiblemente descalificar a los candidatos.

Si la vacante indica al candidato presentarse a la entrevista con la solicitud debidamente llenada, ésta se recomienda llenar a máquina y no a mano. Sé que es mucho más tedioso pero la presentación es más impecable y profesional y hablará muy bien del candidato. En el caso de que la vacante indique mandar el currículum vitae y la solicitud de empleo debidamente llenada, se recomienda igualmente llenar ésta a máquina. Sólo en el caso de que se requiere del candidato llenar la solicitud una vez que se presenta éste, se debe de llenar a mano, pero claro está con letra legible. Hasta la grafología y la claridad del candidato son evaluadas por el reclutador. Una letra poco legible indica, desafortunadamente, poco profesionalismo.

La primera casilla localizada generalmente en la parte superior derecha, es la de la fotografía. En este caso, se recomienda emplear una foto en color con un fondo en blanco o azul. La vestimenta debe ser apropiada al puesto en cuestión. Por lo general, una vestimenta profesional, simple, sobria y elegante. Una ligera sonrisa siempre es bienvenida. Una cara sería disuadirá al reclutador. Una sonrisa es finalmente la mejor arma de la mercadotecnia. No sugiero una sonrisa de anuncio de pasta de dientes pero sí una ligera sonrisa.

Usar una cámara digital resulta práctico puesto que se pueden hacer múltiples pruebas. Usa varios ángulos para sacar el mejor, en otras palabras, el que te muestre como eres en persona. Para los hombres siempre es mejor remover el pelo de la cara, es decir, se ve mejor sin bigote y sin barba. Para mujeres poco maquillaje funciona mejor; los labios no deben ser muy rojos ni brillantes, poco delineador negro en los ojos para que no se vean tan oscuros y sombra de ojos en colores neutros en lugar de pasteles. En ambos casos es preferible usar spray de pelo que gel. El gel deja un acabado muy brillante y por tanto muy sintético. La joyería de las orejas para las mujeres se recomienda discreta; es preferible aretes pegados al lóbulo que colgando.

Muchos candidatos tienden a incluir una fotografía antigua en donde se ven más jóvenes para esconder la edad. No recomiendo que se aplique esta práctica puesto que al ver el reclutador al candidato frente a frente se sentirá que éste está engañándole. Si la edad es muy notoria por arrugas, por ejemplo, se puede usar maquillaje ligero, aún en el caso de hombres para disfrazar un poco las huellas de la edad, tal como lo hacen en revistas o en la televisión. Si el pelo es blanco por la edad es preferible utilizar una fotografía en blanco y negro.

El siguiente campo de información que es difícil para cualquier candidato es el que lee: “Sueldo Mensual Nominal”. Mucha gente tiene problemas con este campo porque desconoce qué cifra incluir. Bajo la suposición de que el puesto paga 5,000 pesos, si el candidato escribe 3,000 pesos, estaría dejando potencialmente 2,000 pesos en la mesa, ya que estaría dispuesto a aceptar un sueldo mensual nominal de 3,000 pesos por un puesto que estaba dispuesto a pagar 5,000 pesos. Contrariamente, si se escribe una cifra de 8,000 pesos, pudiera el candidato quedar fuera de la contienda ya que sus expectativas estarían significativamente mayor que la media del puesto.

Mi recomendación en este caso es una de dos opciones: 1) Incluir una leyenda en el orden de: “A negociar con base en mis habilidades y contribución a la organización”. La casilla es en efecto relativamente pequeña, pero se puede usar una letra más pequeña y en dos líneas. Mucha gente en efecto incluye una leyenda de: “A negociar”. La diferencia es que una leyenda tan corta de dos palabras no aporta mucha información al reclutador, en tanto la leyenda un poco más larga como la que sugiero, es más informativa. Al momento de la entrevista se puede agregar información en relación con las habilidades y el potencial de aportar valor a la organización en cuestión. Es más provocativo una leyenda que se basa en la contribución que puede aportar el candidato a la organización, que meramente una leyenda corta.

2) Incluir una cifra integrada anual. Es decir, se calcularía con base en el sueldo nominal deseado un monto anualizado incluyendo una cantidad proporcional correspondiente a las prestaciones. Al incluir la cifra se pone a un lado la leyenda de “Integrado Anual”. La gran ventaja que brinda una cifra anual es que le da flexibilidad al reclutador al poder pagar un sueldo menor o mayor y compensarlo con prestaciones mayores o menores. Aún cuando la casilla indica “mensual” sugiero poner una cifra anual, o en el peor de los casos debiera indicarse un sueldo mensual pero incorporando prestaciones e indicar la leyenda “incluyendo prestaciones”. No recomiendo dejar en blanco esta casilla ya que muchos reclutadores emplean este campo para descalificar a candidatos que estén fuera del rango de la media que paga la vacante.

De hecho en la solicitud de empleo no se recomienda omitir ninguno de los campos de información ya que pudiera disuadir al reclutador de entrevistar al candidato. En este caso es mejor poner la leyenda “No Aplica” o “N/A”.

Los siguientes campos en la solicitud de empleo son básicamente personales, tales como nombre, apellidos y dirección. Cabe mencionar en el caso de la colonia o delegación que éstos debieran de omitirse cuando el domicilio del candidato queda a una distancia considerable de la compañía en cuestión; claro está cuando se conoce la empresa, ya que muchas vacantes no revelan de qué organización se trata. Es preferible omitir por completo la colonia o delegación. Hay múltiples reclutadores que se desaniman con aspirantes que viven lejos de la organización ya que pudiera causar retrasos en su desplazamiento a la oficina y por tanto continuas impuntualidades. Recuerda que quieres incluir la información pero de una manera que minimice el riesgo de ponerte en desventaja y ser descalificado.

En el caso de la dirección de correo electrónico o “e-mail” como lee la solicitud, una recomendación es la de usar una dirección de correo electrónico que sea el nombre, apellido paterno y en su caso materno. Los seudónimos no se recomiendan bajo ninguna circunstancia. Aquellos en el orden del “tuercas” “princesita” y demás son muy poco profesionales. No deben ser muy largos y se recomienda no incluir números. Mucho de los nombres y apellidos más comunes están tomados, por lo que el servidor asigna un nombre a la solicitud de dirección de correo y sugiere una alternativa con números. Es preferible jugar con las letras para encontrar una dirección que aún no esté asignada. Todos los campos deben ser profesionales.

En el artículo anterior, comenzamos viendo cómo llenar los campos principales de la solicitud de empleo. Cubrimos la vez anterior los campos de fotografía, sueldo mensual deseado y algunas categorías de datos personales.

A manera de continuación, dentro de los campos de datos personales se solicitan estatura y peso. Evidentemente, el reclutador calcula una relación de peso a estatura para determinar si la persona está en sobrepeso. Algunos kilos de más por supuesto que son aceptables. Sin embargo, los reclutadores desafortunadamente tienden a alejarse de la gente que tiene sobrepeso. No concuerdo con su sesgo en relación con el peso. No obstante los reclutadores consideran que si una persona no es capaz de cuidar su peso, igualmente no cuida los detalles en el trabajo; es simplemente descuidado. Entiendo que muchas personas tienen algunos kilos de más como resultado de alguna condición física o una enfermedad. En este caso, mi recomendación es incluir una nota al pie de la página de la solicitud de empleo que indique la razón del sobrepeso o alternativamente que la persona está en una dieta e indicar el número de kilos que ha disminuido en los últimos meses.

Por su parte, en la sección de “estado civil” viene una alternativa que lee “especifique”, aquí la recomendación para aquellos que viven en una relación de unión libre, no deben indicar ésta. Esto simplemente daría lugar a preguntas innecesarias en la entrevista.

Para la “licencia de manejo”, si ésta se tiene vencida es recomendable tramitarle lo antes posible. En la mayoría de los casos se espera que manejes un auto para alguna cuestión relacionada con el trabajo.

Para los trabajadores extranjeros la solicitud requiere que se indique documentación que sugiera que la persona puede trabajar legalmente en el país. Para ellos se incluiría la categoría del documento que les acredita emplearse, generalmente el FM-2 para inmigrantes con menos de cinco años de residencia en el país y el FM-3 para inmigrados con una residencia mayor a cinco años. Si el permiso migratorio está en proceso se sugiere poner la fecha estimada de expedición del documento, en otras palabras indicar que está en proceso.

Para la sección correspondiente a “estado de salud y hábitos personales”. En la leyenda de: “¿Cómo considera su estado de salud?” la recomendación es marcarla como “bueno”. Igualmente, en la casilla contigua que lee “¿Padece alguna enfermedad crónica?” es recomendable marcar la casilla de “No”. Salvo que se padezca en efecto de una enfermedad crónica y que no se tiene bajo control, es preferible indicar que “No”. En otras palabras, si se padece de una enfermedad, pero ésta no repercute de ninguna manera en el trabajo, es mejor no indicar ninguna enfermedad. Esto es importante puesto que un padecimiento crónico señala a la empresa que ésta tendrá que incurrir en gastos médicos adicionales y por otro lado pudiera repercutir en mayor ausentismo por parte del empleado dentro de sus horarios de trabajo.

En cuanto a la pregunta relacionada con el hecho de si la persona practica algún deporte, se sugiere indicar uno. Si eres muy pasivo, entonces adopta un deporte o una rutina de ejercicio e indícalo dentro de esta casilla. La práctica del deporte repercute positivamente en la salud y bienestar de la persona. Una persona que hace ejercicio está más alerta, menos aletargada, es generalmente más disciplinada y se enferma menos. Si se practica un deporte en equipo, cuanto mejor, porque sugiere que la persona es competitiva y sabe integrarse a un esfuerzo conjunto.

Este mismo punto aplica a la pregunta de: “¿Pertenece a algún club social o deportivo?” Se recomienda afiliarse a uno. Las afiliaciones mantienen a la persona activa en el medio o industria en la que opera. Los clubes son un escenario para desarrollar contactos y para intercambiar tendencias.

Igualmente, cuestiona la solicitud de empleo los pasatiempos del candidato. Vale la pena incluir aquellos que son activos y participativos. En este caso, ver la televisión y cuidar al perro no son pasatiempos que debieran incluirse. El ajedrez, por ejemplo, involucra destrezas mentales y un pensamiento altamente estratégico. Para la práctica de las artes o música, éstas fomentan la habilidad de la creatividad. Lo mismo para la cocina. Deportes competitivos exigen a la persona resultados.

Una pregunta delicada que suele tomarse a la ligera y se responde sin pensar a fondo, es la de: “¿Cuál es su meta en la vida?” La respuesta a esta pregunta debiera estar relacionada con el ámbito profesional y no a nivel personal. Una respuesta común y poca atinada es la de: “Ser Feliz”. Esta respuesta no aporta absolutamente nada. Esta pregunta debiera abordarse como una relacionada que se presenta casi siempre en una entrevista, la de: “¿Dónde te ves en cinco años?” El enfoque debe de estar relacionado con la empresa en cuestión. Una respuesta sugerida podría ser: “Aportar a la empresa y a la comunidad” o “Mantener un equilibrio entre la vida personal y profesional” por ejemplo. Respuestas personales y emocionales no son recomendables. Por ejemplo: “Educar a mis hijos”, “Tener más tiempo libre” o “Viajar mucho”.

Bien pues hemos cubierto las siguientes secciones de la solicitud de empleo. No estoy sugiriendo que utilices estas respuestas en particulares. Lo que comparto en este artículo son indicaciones para partir de éstas y elaborar tus propias respuestas. No sugiero en lo absoluto que se debe de falsear la información de la solicitud de empleo. Pero sí se debe de ser más cuidadoso al llenar ésta. Recuerda que toda la información que incluyas en la misma puede resultar en tu contra para ser rápidamente descalificado del proceso. Se honesto pero creativo y usa información relevante que te ponga a la delantera en la carrera laboral.

Recuerda que el ÉXITO es una cuestión de ACTITUD y de PREPARACIÓN. Si estás bien preparado para navegar el actual mercado laboral y tienes la actitud adecuada, el éxito seguramente estará ahí.

Debayle. Roberto. “¿Cómo llenar una solicitud de empleo?” en En busca del mejor empleo. Weblog (fechas de publicación: 4 de diciembre y 18 de diciembre de 2007) disponible en línea en: http://blogs.eluniversal.com.mx/wweblogs_detalle.php?p_fecha=2007-12-04&p_id_blog=32&p_id_tema=4181, http://blogs.eluniversal.com.mx/enbuscadelmejorempleo/

11 febrero 2008

Decálogo de la redacción

Decálogo de la redacción

1. No empieces a escribir inmediatamente. No tengas prisa. Date tiempo para reflexionar sobre lo que quieres decir y hacer (el texto, el propósito, el lector…).

2. Utiliza el papel como soporte. Haz notas, listas y esquemas. No te preocupes si están sucios, mal hechos o si no se entienden.

3. Emborrona, borrajea, garabatea todo lo que haga falta. No tengas pereza de reescribir el texto una y otra vez.

4. Piensa en tu audiencia. Escribe para que pueda entenderte. Que tu texto sea un puente entre tú y ella.

Escribir es hablar por escrito. Si no tienes a tu oyente delante, conviene que lo guardes en el recuerdo, en el pensamiento. Escribe para él o ella y facilítale la tarea de comprenderte. Usa palabras que comparta contigo, explícale bien y poco a poco lo que sea difícil —¡tal como lo harías en una conversación!—, anticípale lo que le contarás, resúmelo al final. Asegúrate de que entenderá. Si le abandonas tú, mientras escribes, te abandonará también él cuando te lea.

5. Deja la gramática para el final. Fíjate primero en lo que quieras decir: en el significado.

6. Dirige concientemente tu composición. Planifícate la tarea de escribir.

7. Fíjate en los párrafos: que se destaque la unidad de sentido y de forma, que sena ordenados, que empiecen con una frase principal…

8. Repasa la prosa frase por frase, cuando hayas completado el escrito. Cuida que sea comprensible y legible. Busca economía y claridad.

9. Ayuda al lector. Fíjate que la imagen del escrito se esmerada. Ponle márgenes: subtítulos, números, enlaces…

Leer también es conducir: recorremos palabra por palabra la carretera que va de una mayúscula inicial a un punto final. Procura que el camino sea leve… Avisa al lector… el sentido de las palabras, las ideas importantes, los cambios de tema.

10. Deja reposar tu escrito en la mesita. Déjalo leer a otra persona, si es posible.

Cuatro ojos ven más que dos. Y si se trata de dos ojos distintos, verán un texto diferente. Éste es el examen más auténtico que puedes hacer de tu escrito. Pregunta a tu cómplice lector todo lo que quieras. Escucha lo que tenga que decirte. No te justifiques ni te defiendas. Aprovecha sus críticas para mejorar el texto. Aún no es tarde. Todo lo que puedas enderezar ahora no se te discutirá más tarde… ¡cuando llegue aquel momento en el que los autores tenemos que dar cuenta de nuestras obras!

Adaptado de: Daniel Cassany, La cocina de la escritura. Barcelona, Anagrama (Colección Argumentos, 162), 1999 [1993], pp. 237-241.

8 febrero 2008

Ejemplo de una carta solicitud

Archivado en: Taller de Lectura y Redacción II — Pedro de los Ángeles @ 9:22 pm

Puedes verla en este enlace

2 febrero 2008

Normas para entregar los trabajos académicos

I. Generales.

1. Los controles de lectura y las tareas deben entregarse al profesor en la fecha indicada. Ningún trabajo será entregado extemporáneamente.

2. Los trabajos podrán ser realizados en computadora, máquina de escribir, incluso en letra manuscrita legible.

3. Recomendación: tenga una copia de su trabajo y, de ser posible, con la fecha de entrega y firma del profesor.

4. Si el trabajo no cumple las condiciones de forma no será aceptado. Véase el apartado IV.

II. Sobre los contenidos.

A. De los controles de lectura.

1. El objetivo del control es comprobar la lectura y encaminar las reflexiones particulares de los alumnos hacia ciertos aspectos de la misma.

2. Se contestaran todas las preguntas de la manera más amplia posible. No se admiten monosílabos. No sea lacónico.

3. Haga su lectura con tiempo, las preguntas del control han sido dadas con suficiente antelación para que en el transcurso de su lectura las dudas puedan ser consultadas con el profesor y no tenga contratiempos de último minuto.

4. Como es un trabajo de reflexión personal no se admitirán plagios, si su trabajo se encuentra en tal caso será calificado con 0.

B. De las tareas de investigación

1. Se darán orientaciones e incluso apoyos bibliográficos.

2. Si se poseen dudas después de haber investigado, consúltense con el profesor.

3. Debe tener la siguiente estructura: Introducción, Desarrollo, Conclusión.

4. En caso de necesitar apoyos adicionales hable con el profesor.

C. De los ensayos

1. Para elaborarlos es necesario pensar.

2. Cuando se elabore un ensayo tómese en cuenta lo siguiente: Se ha asimilado un tema de tal forma que es parte de quien lo escribe.

Se conoce y se utilizan correctamente las reglas para escribir bien. Se investiga, esto es, seleccionar, clasificar, analizar, interpretar, solucionar problemas, aplicar lo ya visto a situaciones nuevas.

3. Recuerde: lo que se califica por este medio son las ideas propias.

D. De los comentarios sobre películas, teatro y libros

1. Para elaborar un comentario es necesario pensar. Al escribir un comentario se ordena, compara, jerarquiza y se informa.

2. Si hay un índice (serie de preguntas o temas a contestar) resuélvase completo para su evaluación.

3. En caso contrario, el comentario será libre y tendrá como mínimo la extensión de una cuartilla (1500 caracteres con espacios).

4. En su caso incluir boleto y programa.

E. De los resúmenes

1. El resumen es la presentación condensada del tema que se presenta sin omitir puntos importantes.

2. Se pretende que al resumir se compare y elija entre lo que es significativo y lo que no lo es, identificar lo relevante, lo pertinente y lo esencial.

III. Sobre la evaluación

1. Se evalúa el contenido, pero, para no promover la pereza intelectual habrá que tomar en cuenta la ortografía y la presentación formal, así los trabajos que cuenten con faltas de ortografía serán penalizados con un punto menos, al igual que las fallas graves de redacción.

IV. Sobre la presentación formal

1. Si su trabajo es de una o dos hojas prescinda de carátula, en el caso que supere las tres cuartillas el trabajo deberá contar con una carátula según el modelo del anexo 1.

2. Las páginas interiores deberán llevar un encabezado en el cual se incluyan los siguientes elementos: apellido del alumno, número de página y nombre del trabajo.

3. Use un interlineado a doble espacio y letra de 12 puntos.

4. No entregue sus trabajos en fólder, use grapas o clips para sujetar sus hojas.

1 febrero 2008

Ejemplo de carátula






NOMBRE DE LA INSTITUCIÓN

NOMBRE DE LA MATERIA

TÍTULO DEL TRABAJO.

NOMBRE DEL ALUMNO.

GRUPO.

FECHA DE PEDIMENTO.

FECHA DE ENTREGA.

Para los alumnos, sobre la corrección

El maestro siempre corregirá personalmente tus escritos. A veces lo hará él, a veces tú mismo, a veces otro compañero. Piensa que no todos los trabajos tienen los mismos objetivos y que no hay tiempo para corregir todo lo que escribes.

No esperes que el maestro te corrija todos los errores de cada texto. Es difícil aprender todas las incorrecciones a la vez. El maestro decidirá los errores más importantes de cada trabajo y los que tienes que estudiar.

Fíjate atentamente en las correcciones y los comentarios del maestro. Puedes aprender mucho de los errores que hayas hecho. Si hay alguno que no entiendas, no dudes en preguntárselo. En clase habrá tiempo para hacerlo.

Con frecuencia, el maestro te marcará las faltas que hayas hecho y te pedirá que pruebes a corregirlas tú mismo. Otras veces te dará alguna instrucción para rehacer el texto. Hazlo sin demora. Piensa que los buenos escritores suelen revisar y rehacer sus escritos varias veces.

El maestro empleará un sistema especial de signos para marcar los errores de tus escritos. Te dará una fotocopia con todos los símbolos y sus significados. Tal vez al principio sea difícil recordarlos, pero después descubrirás que son prácticos y útiles.

Cuando los trabajos se hagan en clase, el maestro irá pasando por las mesas y hablará con cada uno por separado. Aprovecha este momento para hablar con él. Pregúntale las dudas que tengas. Piensa que puedes preguntarle cosas que no se hayan visto en clase.

Alguna vez tendrás que corregir los escritos de otro compañero. Es un ejercicio útil para aprender a reconocer los errores de un texto. También te puede ayudar a mejorar tus propios escritos. Recuerda que también puedes aprender mucho de tus compañeros.

Utiliza los libros de consulta del aula: diccionarios, gramáticas, libros de verbos… El profesor te enseñará a utilizarlos. Con la ayuda de estos libros tú mismo puedes solucionarte muchas dudas.

Cassany Daniel. Reparar la escritura. Didáctica de la corrección de lo escrito. Barcelona: Grao, 2004 [1993] (Biblioteca de Aula, 108) p. 125

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