Temario de Literatura (desarrollado)

Literatura

1. El texto

1.1 Propiedades del texto: propósito, adecuación, cabalidad, coherencia, organización textual y disposición espacial

1.2 Relación entre la función lingüística y su organización textual

1.3 El texto periodístico

1.3.1 Propósito

1.3.2 Función referencial

1.3.3 Elementos de la nota informativa

1.3.4 La selección, jerarquización, omisión y reiteración de la información

1.4 El texto dramático

1.4.1 Organización dialógica

1.4.2 Acción: desarrollo, nudo y desenlace

1.4.3 Los personajes

1.4.4 Tragedia. Características

1.4.5 Comedia. Características

1.5 El texto poético

1.5.1 El poema

1.5.2 Análisis intratextual del poema

1.5.2.1 Metro

1.5.2.2 Rima

1.5.2.3 Ritmo

1.5.2.4 Metáfora y otras figuras retóricas

1.5.3 Análisis contextual

2. Géneros y corrientes literarias

2.1 Géneros literarios: épico, lírico y dramático

2.2 Corrientes literarias

2.2.1 Realismo. Características y autores representativos

2.2.2 Contemporánea. Características y autores representativos

2.3 Texto narrativo

2.3.1 El cuento. Características y corrientes

2.3.2 La novela. Características y corrientes

3. Redacción y técnicas de investigación documental

3.1 El resumen, la paráfrasis, la cita textual y el comentario

3.2 Registro de las fuentes

3.2.1 Fichas bibliográficas y hemerográficas

3.2.2 Fichas de trabajo

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Guía para un comentario de texto de una obra narrativa

Guía para un comentario de texto de una obra narrativa

Teoría instrumental de la literatura para el Comentario de Textos
Estas notas las tome de este libro, muy bueno. Es sobre todo útil para el comentario de textos poéticos

1. Características del género narrativo
1. 1. Diferencias con relación a los otros géneros tradicionales
1. 2. Fijación definitiva, en cuanto a género, de nuestra obra
2. Punto de vista
2. 1. Primera persona central
2. 2. Primera persona periférica
2. 3. Memoria autobiográfica de un sólo individuo
2. 4. Serie de cartas escritas por diversos personajes
2. 5. Monólogo interior o fluir de la conciencia
2. 6. Segunda persona
2. 6. 1. “al lector”
2. 6. 2. “a otro personaje”
2. 6. 3. “autorreflexiva”
2. 7. Tercera persona omnisciente
2. 8. Tercera persona limitada
2. 9. Diálogo como forma narrativa
2. 10. Mezcla de modos narrativos
3. Medios para la caracterización o pintura de los personajes
3. 1. Autocaracterización (forma directa)
3. 2. Presentación por el narrador (forma directa)
3. 3. Caracterización por otros personajes (directa o indirecta)
3. 4. Nominación (caracterización indirecta)
3. 5. Caracterización por los actos y dichos del propio personaje (forma indirecta y la más eficaz)
4. Clasificación de los personajes
4. 1. Por su relieve
4. 2. 1. Principales
4. 2. 1. Secundarios
4. 1. 3. Comparsa
4. 2. Por sus características
4. 2. 1. Personajes estáticos
4. 2. 2. Personajes dinámicos
4. 2. 3. Personajes planos
4. 2. 4. Personajes plásticos
5. Estructura externa
(Partes. Capítulos. Secuencias. Ausencia ―aparente― de estructura)
6. Estructura interna
6. 1. Clásica (Exposición, nudo, desenlace)
6. 2. Abierta (Sucesos ligados por la personalidad del protagonista y el fluir del tiempo)
6. 3. De Espacio (Da primacía al ambiente histórico y social y a su descripción)
6. 4. Mezcla de estructuras distintas
7. Manejo del tiempo
7. 1. Tiempo narrativo y tiempo real (su relación)
7. 2.Evolución cronológica lineal
7. 3. Inversión del orden temporal
7. 4. Las vueltas atrás. Los recuerdos (Analepsis)
7. 5. Los saltos adelante (Prolepsis)
7. 6. La simultaneidad
7. 7. El tiempo implícito
8. Función del lector
(Novela cerrada-Novela permeable)
9. Aspectos lingüísticos
10. Argumento o fábula
11. Tema
12. Conclusión

Fuente: Luis García-Camino Burgos, Teoría instrumental de la literatura para el Comentario de Textos, Salamanca, Amarú (Colección de Ciencias de la Educación, 45), 1998, pp. 149-150.

Es Iraq y no Irak

Se puede revisar la RAE, Ortografía de Lengua Española, Madrid, Espasa Calpe, 199, p. 124.

La postura de la Unión Europea es Iraq (http://publications.europa.eu/code/es/es-5000500.htm) También la de la ONU (http://www.un.org/es/members/)

El Panhispánico aclara y explica mejor:

“Iraq. La grafía culta del nombre del país árabe que se asienta sobre los territorios de la antigua Mesopotamia es Iraq. Esta grafía resulta de aplicar las normas de transcripción del alfabeto árabe al español, según las cuales la letra qāf en la que termina este topónimo en árabe se representa en español mediante la letra q. La grafía Iraq es la que usan filólogos y arabistas de la talla de Ramón Menéndez Pidal, Miguel Asín Palacios y Emilio García Gómez, entre otros. No obstante, y debido probablemente a la anomalía que supone para el sistema gráfico español el uso de la letra q en posición final, desde muy temprana fecha se documenta también en español, y es válida, la grafía Irak. El gentilicio es, para ambas formas, iraquí y su plural, en la lengua culta, es iraquíes (→ plural, 1c). No debe usarse la forma irakí para el gentilicio.” ( http://buscon.rae.es/dpdI/ )

 Y en el sentido al empate, entre ambas formas, lo abonan las declaraciones de la Fundación de Español Urgente: “Irak/Iraq Ambas formas son correctas. Iraq es la forma culta para el nombre de este país del suroeste de Asia. Sin embargo, el uso más extendido entre los hispanohablantes al escribir este nombre es Irak. El hecho de que se escriba con k final no implica que el gentilicio sea irakí. La forma correcta en español es iraquí.” (http://www.fundeu.es/esurgente/lenguaes/Principal.asp?opcion=terminos&letra=I&tipoDetalle=terminos&idDetalle=3534&ayuda=no&buscar=&terminobusqueda=#terminos_3534) El Libro de Estilo de El País va más allá: “Irak, no Iraq. Pero ‘iraquí’ (plural, iraquíes) para lo relativo o perteneciente a Irak.” (http://estudiantes.elpais.es/LibroEstilo/dic_ir.asp)

 Para mayor abundancia se pueden consultar:

“¿Cómo debemos escribir, Iraq o Irak?”, en http://www.elcastellano.org/iraq.html

Concepción Bados Ciria, “¿Irak o Iraq?”, en http://cvc.cervantes.es/el_rinconete/anteriores/julio_03/02072003_02.htm

El hijo pródigo (ensayo sobre el ensayo)

El hijo pródigo

Susan Sontang

Supongo que debo empezar por hacer una declaración de interés.

Los ensayos ingresaron en mi vida de lectora precoz y apasionada de una manera tan natural como lo hicieron los poemas, los cuentos y las novelas. Estaba Emerson al igual que Poe, los prefacios de Shaw al igual que sus obras teatrales, y un poco después los Ensayos de tres décadas de Thomas Mann, y “La tradición y el talento individual” de T.S. Eliot en paralelo con La tierra baldía y Los cuatro cuartetos, y los prefacios de Henry James al igual que sus novelas. Un ensayo podía ser un acontecimiento tan transformador como una novela o un poema. Uno terminaba de leer un ensayo de Lionel Trilling o de Harold Rosenberg o de Randall Jarrel o de Paul Goodman, para mencionar apenas unos cuantos nombres norteamericanos, y pensaba y se sentía diferente para siempre.

Ensayos con el alcance y la elocuencia de los que menciono son parte de la cultura literaria. Y una cultura literaria – esto es, una comunidad de lectores y escritores con una curiosidad y una pasión por la literatura del pasado – es justamente lo que no se puede dar por sentado en la actualidad. Hoy es más frecuente que un ensayista sea un ironista dotado o un tábano que un sabio.

El ensayo no es un artículo, ni una meditación, ni una reseña bibliográfica, ni unas memorias, ni una disquisición, ni una diatriba, ni un chiste malo pero largo, ni un monólogo, ni un relato de viajes, ni una seguidilla de aforismos, ni una elegía, ni un reportaje, ni…

No, un ensayo puede ser cualquiera o varios de los anteriores.

Ningún poeta tiene problemas a la hora de decir: soy un poeta. Ningún escritor de ficción duda al decir: estoy escribiendo un cuento. El “poema” y el “cuento” son formas y géneros literarios todavía relativamente estables y de fácil identificación. El ensayo no es, en ese sentido, un género. Por el contrario, “ensayo” es apenas un nombre, el más sonoro de los nombres que se da a una amplia variedad de escritos. Los escritos y los editores suelen denominarlos “piezas”.

No se trata solamente de la modestia o de la informalidad de los norteamericanos. Una cierta actitud defensiva rodea en la actualidad la noción de ensayo. Y muchos de los mejores ensayistas de hoy se apresuran a declarar que su mejor trabajo ha de encontrarse en otro lugar: en escritos que resultan más “creativos” (ficción, poesía) o más exigentes (erudición, teoría, filosofía).

Concebido con frecuencia como una suerte de precipitado a posteriori de otras formas de escritura, el ensayo se define mejor por lo que también es – o por lo que no es. El punto lo ilustra la existencia de esta antología, ahora en su séptimo año. Primero fueron Los mejores cuentos norteamericanos. Luego, alguien preguntó si no podríamos tener también Las mejores piezas cortas – ¿de qué? – de no ficción. La más exacta de las definiciones del ensayo, así como la menos satisfactoria, es la siguiente: un texto en prosa corto, o no tan largo, que no cuenta una historia.

Y sin embargo se trata de una forma muy antigua – más antigua que el cuento, y más antigua, cabría sostenerlo, que cualquier narración de largo aliento que pueda llamarse en propiedad una novela. La escritura ensayística surgió en la cultura literaria de Roma como una combinación de las energías del orador y del escritor de cartas. No sólo Plutarco y Séneca, los primeros grandes ensayistas, escribieron lo que llegó a ser conocido como ensayos morales, con títulos como “Sobre el amor a la riqueza”, “Sobre la envidia y el odio”, “Sobre el carácter de los entrometidos”, “Sobre el control de la ira”, “Sobre los muchos amigos”, “Sobre cómo escuchar discursos” y “Sobre la educación de los niños” – esto es, prescripciones confiadas de lo que han de ser la conducta, los principios y la actitud -, sino que asimismo hubo ensayos, como el de Plutarco sobre las costumbres de los espartanos, que son puramente descriptivos. Y su “Sobre la malicia de Herodoto” es uno de los ejemplos más tempranos de un ensayo dedicado a la lectura cuidadosa del texto de un maestro: es decir, lo que llamamos crítica literaria.

El proyecto del ensayo exhibe una continuidad extraordinaria, que casi se prolonga hasta el día de hoy. Dieciocho siglos después de muerto Plutarco, William Hazlitt escribió ensayos con títulos como “Sobre el placer de odiar”, “Sobre los viajes emprendidos”, “Sobre el amor a la patria” , “Sobre el miedo a la muerta”, “Sobre lo profundo y lo superficial”, “La prosa de los poetas” – los tópicos perennes -, así como ensayos sobre temas sesgadamente triviales y reconsideraciones de grandes autores y sucesos históricos. El proyecto del ensayo inaugurado por los escritores romanos alcanzó su clímax en el siglo XIX. Virtualmente todos los novelistas y poetas decimonónicos prominentes escribieron ensayos, y algunos de los mejores escritores del siglo (Hazlitt, Emerson) fueron principalmente ensayistas. Fue también en el siglo XIX cuando una de las transposiciones más familiares de la escritura ensayística – el ensayo disfrazado de reseña bibliográfica – obtuvo su lugar de privilegio. (La mayoría de los ensayos importantes de George Eliot fueron escritos como reseñas bibliográficas en el Westminster Review). Al tiempo que dos de las mejores mentes del siglo, Kierkegaard y Nietzsche, podrían considerarse practicantes del género – más conciso y discontinuo en el caso de Nietzsche; más repetitivo y verboso en el de Kierkegaard.

Por supuesto que calificar de ensayista a un filósofo es, desde el punto de vista de la filosofía, una degradación. La cultura regentada por las universidades siempre ha mirado el ensayo con sospecha, como un tipo de escritura demasiado subjetiva, demasiado accesible, a duras penas un ejercicio en las bellas letras. El ensayo, en tanto contrabandista en los solemnes mundos de la filosofía y de la polémica, introduce la digresión, la exageración, la travesura.

Un ensayo puede tratar el tema que se quiera, en el mismo sentido en que una novela o un poema pueden hacerlo. Pero el carácter afirmativo de la voz ensayística, su ligazón directa con la opinión y con el debate de actualidad, hacen del ensayo una empresa literaria más perecedera. Con unas cuantas excepciones gloriosas, los ensayistas del pasado que sólo escribían ensayos no han sobrevivido. En su mayor parte, los ensayos de otros tiempos que todavía interesan al lector educado pertenecen a escritores que no importaban de antemano . Uno tiene la oportunidad de escribir que Turgueniev escribió un inolvidable ensayo-testimonio contra la pena capital, anticipándose a los que sobre el mismo tema escribieron Orwell y Camus porque tenía presente a Turgueniev como novelista. De Gertrude Stein nos encantan “Qué son las obras maestras”, y sus Conferencias sobre América porque Stein es Stein es Stein.

No es sólo que un ensayo pueda tratar de cualquier cosa. Es que lo ha hecho con frecuencia. La buena salud del ensayo se debe a que los escritores siguen dispuestos a entrarle a temas excéntricos. En contraste con la poesía y la ficción, la naturaleza del ensayo reside en su diversidad -diversidad de nivel, de tema, de tono, de dicción. Todavía se escriben ensayos sobre la vejez o el enamoramiento o la naturaleza de la poesía. Pero también los hay sobre la cremallera de Rita Hayworth o sobre las orejas de Mickey Mouse.

A veces el ensayista es un escritor que se ocupa más que todo de otras cosas (poesía y ficción), que también escribe…polémicas, versiones de viajes, elegías, revaluaciones de predecesores o rivales, manifiestos de autopromoción. Sí. Ensayos.

A veces “ensayista” puede no ser más que un eufemismo solapado para “crítico”. Y, claro, algunos de los mejores ensayistas del siglo XX han sido críticos. La danza, por ejemplo, inspiró a André Levinson, a Edwin Denby y a Arlene Croce. El estudio de la literatura ha producido una vasta constelación de grandes ensayistas – y aún los produce, a pesar del acaparamiento que sobre los estudios literarios ha hecho la academia.

A veces el ensayista es un escritor difícil que ha descendido, felizmente, a la forma del ensayo. Habría sido deseable que otros de los grandes filósofos, pensadores sociales y críticos culturales europeos de comienzos del siglo XX hubiera imitados a Simmel, Ortega y Gasset, y Adorno, los cuales probablemente se leen hoy con placer apenas en sus ensayos.

La palabra ensayo viene del francés essai, intento – y muchos ensayistas, incluido el más grande de todos, Montaigne, han insistido en que una seña distintiva del género es su carácter aproximativo, su suspicacia ante los mundos cerrados del pensamiento sistemático. No obstante, su rasgo más marcado es la tendencia a hacer afirmaciones de un tipo u otro.

Para leer un ensayo de la manera apropiada, uno debe entender no solamente lo que argumenta, sino contra qué o contra quién lo hace. Al leer ensayos escritos por nuestros contemporáneos, cualquiera aporta con facilidad el contexto, la polémica pública, el oponente explícito o implícito. Pero el paso de unas cuantas décadas puede dificultar en extremo este procedimiento.

Los ensayos van a parar a los libros, si bien suelen iniciar su vida en las revistas. (No es fácil imaginar un libro de ensayos recientes pero inéditos todos). Así, lo perenne se viste principalmente de lo típico y, en el corto plazo, ninguna forma literaria tiene un impacto de semejante fuerza e inmediatez sobre los lectores. Muchos ensayos se discuten, debaten y suscitan reacciones en un grado que a los poetas y escritores de ficción a duras penas les cabe envidiar.

Un ensayista influyente es alguien con un sentido agudizado de aquello que no se ha discutido (apropiadamente) o de aquello que se debería discutir (de una manera diferente). Con todo, lo que hace perdurar un ensayo no son tanto sus argumentos cuanto el despliegue de una mente compleja y una destacada voz prosística.

En tanto que la precisión y la claridad de los argumentos y la transparencia del se consideran normas para la escritura del ensayo, a semejanza de las convenciones realistas, que se consideran normativas para la narración (y con la misma escasa justificación), el hecho es que la más duradera y persuasiva tradición de la escritura ensayística es la que encarna el discurso lírico.

Los grandes ensayos siempre vienen en primera persona. A lo mejor el autor no necesitará empleas el “yo”, toda vez que un estilo de prosa vívido y lleno de sabor, con suficientes aportes aforísticos, constituye de por sí una forma de escritura en primera persona: piénsese en lso ensayos de Emerson, Henry James, Gertrude Stein, Elizabeth Hardwick, William Gass. Los escritores que menciono son todos norteamericanos, y sería fácil alargar la lista. La escritura de ensayos es una de las virtudes literarias de este país. Nuestro primer gran escritor, Emerson, se dedicó ante todo a los ensayos. Y éstos florecen en una variedad de vertientes en nuestra cultura polifónica y conflictiva: desde ensayos centrados en un argumento hasta digresiones meditativas y evocaciones.

En vez de analizar los ensayos contemporáneos según sus temas – el ensayo de viajes, el de crítica literaria y otra crítica, el ensayo político, la crítica de la cultura, etcétera -. Uno podría distinguirlos por sus tipos de energía y de lamento. El ensayo como jeremiada. El ensayo como ejercicio de nostalgia. El ensayo como exhibición de temperamento. Etcétera.

Del ensayo se obtiene todo lo que se obtiene de la inquieta voz humana. Enseñanza. Elocuencia feliz desplegada porque sí. Corrección moral. Diversión. Profundización de los sentimientos. Modelos de inteligencia.

La inteligencia es una virtud literaria, no sólo una energía o una aptitud que se pone atavíos literarios.

Es difícil imaginar un ensayo importante que no sea, primero que todo, un despliegue de inteligencia. Y un inteligencia del más alto orden puede ante sí y de por sí constituir un gran ensayo. (Valga el ejemplo de Jaques Rivier sobre la novela, o Prismas y Mínima moralia de Adorno, o los principales ensayos de Walter Benjamín y de Roland Barthes). Pero hay tantas variedades de ensayo como las hay de inteligencia.

Baudelaire quería titular una colección de ensayos sobre pintores, Los pintores que piensan.

Es este punto de vista uno quintaesencial para el ensayista: convertir el mundo y todo lo que el mundo contiene en una suerte de pensamiento. En la imagen refleja de una idea, en una hipótesis – que el ensayista desplegará, defenderá o vilipendiará.

Las ideas sobre la literatura – al revés, digamos, de las ideas sobre el amor – casi nunca surgen si no es como respuesta a las de otras personas. Son ideas reactivas. Digo esto porque tengo la impresión de que usted – o la mayoría de la gente, o mucha gente – dice eso. Las ideas dan permiso. Y yo quiero dar permiso, por intermedio de lo que escribo, a un sentimiento, una evaluación o una práctica diferentes.

Esta es, en su expresión preeminente, la postura del ensayista.

Yo digo esto, cuando usted está diciendo eso no sólo porque los escritores son adversarios profesionales; no solo para enderezar la balanza o corregir el desequilibrio de una actividad que tiene el carácter de una institución (y la escritura es una institución), sino porque la práctica -y también quiero decir la naturaleza- de la literatura arraiga inherentemente en aspiraciones contradictorias. En literatura, el reverso de una verdad es tan cierto como esa verdad misma.

Cualquier poema o cuento o ensayo o novela que importe, que merezca el nombre de literatura, entraña una idea de singularidad, de voz singular. Pero la literatura – que es acumulación- entraña una idea de pluralidad, de multiplicidad, de promiscuidad. Todo escritor sabe que la práctica de la literatura exige un talento para la reclusión. Pero la literatura… la literatura es una fiesta. Una verbena, la mayor parte del tiempo. Pero una fiesta, así y todo. Incluso a título de diseminadores de indignación, los escritores son dadores de placer. Y uno se convierte en escritor no tanto porque tenga algo que decir cuanto porque ha experimentado el éxtasis como lector.

Ahí van dos citas que he estado rumiando últimamente.

La primera, del escritor español Camilo José Cela: “La literatura es la denuncia del tiempo en que se vive.

La otra es de Manet, quien en 1882 se dirigió a alguien que lo visitaba en su estudio de la siguiente manera: “Muévase siempre en el sentido de la concisión. Y luego cultive sus recuerdos; la naturaleza nunca le dará otra cosa que pistas – es como un riel que evita que uno se descarrile hacia la banalidad. Ha de permanecer usted siempre el amo y hacer lo que le plazca. ¡Tareas, nunca! ¡No, nunca hacer tareas!”

Prólogo a The Best American Essays, cortesía de El Malpensante, Bogotá, 1997.

Sobre la Ortografía: recursos electrónicos

Portada de la Ortografia de la lengua española
Portada de la Ortografía de la RAE

Aprender Ortografía no debiere ser más tarea que la semejante a aprender a andar en bicicleta o bailar: todos podrán hacerlo aceptablemente y sólo en los casos más remotos y extraños habrá quién no pueda, todo el secreto está en la práctica constante; no lo olvide: la ortografía es memoria más memoria.

I El manual de ortografía

La Ortografía de Real Academia Española está disponible en línea en la Real Academia Española
http://www.rae.es/rae/gestores/gespub000015.nsf/(voanexos)/arch7E8694F9D6446133C12571640039A189/$FILE/Ortografia.pdf

Análitica: http://209.61.249.46/documentos/ortografia.pdf

II. Ejercicios de ortografía en línea:

Ejercicios de Ortografía: http://concurso.cnice.mec.es/cnice2006/material100/index.htm

El punto sobre la i. Materiales digitales para el aprendizaje activo de la ortografía: http://www.ejerciciosortografia.com/html/menu.htm

III. Algunos libros útiles

Emilio Rojas. Ortografía real de la lengua española.

Ana María Maqueo. Ortografía.

 

IV. No olvidar la conjugación

Tenga presente que…

 

V. La gramática
 
Dos que son recomendables:

Andrés Bello. Gramática de la lengua castellana destinada al uso de los americanos,. disponible en línea:
http://www.cervantesvirtual.com/servlet/SirveObras/12145074229036051543435/index.htm
Mi block de notas: http://marmotaweb.wordpress.com/

V. Los imprescindibles diccionarios

Como siempre no esta de más consultar en cualquier caso de duda estos dos diccionarios imprescindibles:

Dicionario de la RAE: http://buscon.rae.es/draeI/

Diccionario Panhispánico de Dudas: http://buscon.rae.es/dpdI/

VI.  Entradas de blogs que hacen incapie en la ortografía:

 

VII. Reid con la hortografya.

 

 

Todos felices con menos faltas de ortografía.

ALGUNOS ELEMENTOS DE ANÁLISIS LITERARIO

ALGUNOS ELEMENTOS DE ANÁLISIS LITERARIO.

Por Pedro de los Ángeles y Santacruz

Adriana Azucena Rodríguez Torres.

 

Ante todo recuerde que la Literatura es una fiesta, así que disfrútela.

 

OBJETIVO O SUBJETIVO. Una obra es objetiva cuando en ella predomina la descripción de objetos reales o posibles en la realidad. Es subjetiva cuando trata de problemas de la realidad interior, comunica vivencias de sentimientos intangibles y requiere interpretación.

PROSA Y VERSO. El texto puede estar escrito a renglón seguido, con ritmo sintáctico: prosa; o bien siguiendo un marco de ritmo (acentuación), rima (concordancia entre los sonidos finales de cada verso) y metro (número de silabas, incluyendo sinalefas): verso.

TROPOS Y FIGURAS LITERARIAS

Alegoría. Es una metáfora continuada a lo largo de un mismo poema. En la metáfora sustituimos una palabra por otra, una sensación por otra. En la alegoría se amplía esta sustitución hasta abarcar toda la obra. Por ejemplo, en este poema Lope de Vega cuenta que le han arrebatado a su amada Elena Osorio (manso) que llevaba un escapulario azul (collarejo azul), su hermosa voz (balido) guiaba su voluntad (ganado), etcétera…

Virreno, aquel mi manso regalado
de collarejo azul, aquel hermoso
que, con balido ronco y amoroso
llevaba por los montes mi ganado;
aquel de vellocino ensortijado,
de alegres ojos y mirar gracioso,
por quien yo de ninguno fui envidioso
siendo de mil pastores envidiado;.
aquel me hurtaron ya, Virreno hermano;
ya retoza otro dueño y le provoca;
toda la noche vela y duerme el día.
Ya come blanca sal en otra mano;
ya come ajena mano con la boca
de cuya lengua se abrasó la mía.

Aliteración. Repetición de un mismo sonido (vocálico o consonántico) a lo largo de un enunciado, buscando cierto ritmo y musicalidad.

Amoroso pájaro que trino exhala
bajo el ala a veces ocultando el pico
que desdenes rudos lanza bajo el ala
bajo el ala aleve del leve abanico.

Alusión perifrástica. Se hace un rodeo para aludir a algo evitando mencionar su nombre. Es muy usada durante el Barroco para mencionar los nombres mitológicos y los conocimientos científicos, y en general, en toda literatura que se precie de ser ingeniosa.

Antitesis. Es un juego de contarios, consiste en poner dos ideas contrarias una frente a la otra. Ejemplo: Cuna y sepulcro fue/ esta torre para mí. Calderón.

Comparación o Símil. Es similar a la metáfora, pero en ella si se establece la conexión entre los dos elementos (uno real y otro imaginativo, en la metáfora sólo aparece el imaginativo), gracias a la palabra como, aunque no siempre aparezca:

Como el coral sus ramas en el agua
extiendo mis sentidos en la hora viva.

Difrasismo. Emplea dos metáforas referentes a un solo objeto: una luz, una tea dentro del mismo poema, representan este fenómeno. (fenómeno exclusivo de la lírica prehispánica)

Elipsis. Es la supresión de una palabra, a veces fundamental en la oración. Ejemplo.

Lo bueno, si breve, dos veces bueno. Gracián.

Enumeración. Una sucesión de palabras dentro de un texto con la misma función gramatical.

Espectral, amarillo, doloroso y fragante,
por la niebla de la venida voy perdido.

Epíteto. Es el adjetivo por excelencia, le es connatural al sustantivo, se antepone a éste. Puede ser también una frase. En ocasiones se usa en vez del sustantivo si lo sustituido es una persona. Ejemplo: el de los pies ligeros = Aquiles.

Equívoco. Es el uso de palabras de doble sentido. Ejemplo: “Mis amores son reales”; frase que le costó la vida al Conde de Villamediana, ya que se podía entender, rectamente: que sus amores eran verdaderos y no ficticios, y con mala fe: que amaba a la reina.

Gradación. Sucesión de ideas en escala descendente o ascendente. Ejemplo:

Ten presente el proverbio que dice que por un clavo se pierde una herradura, por una herradura, un caballo y por un caballo, un caballero.

Hipérbaton. Ruptura del orden normal de las palabras de la oración. Ejemplo: Era del año la estación florida. La estación florida era del año.

Hipérbole. Consiste en una exageración.

Con mi llorar las piedras se enternecen
su natural dureza y la quebrantan.

Imagen. Es un procedimiento fundado en la asociación de ideas, se busca siempre una relación entre lo real y lo imaginado, supone en el fondo una comparación y sirve para destacar y valorar las cosas, haciendo que las apreciemos de la manera en como las vio y sintió el escritor; puede estar dirigida a alguno de nuestros sentidos: vista, oído tacto, gusto, olfato; por ejemplo, en la siguiente serie de versos lo real, que es la brisa, y lo imaginario, que es el caballo que salta, están expresados en la frase y relacionados entre sí comparativamente:

Las aceitunas aguardan
la noche de capricornio
y una corta brisa ecuestre
salta los montes de plomo.

Ironía. Se dice lo contrario a lo que se piensa, pero de modo que se comprenda lo que realmente se quiere decir. Ejemplo: “Fue tal el golpecillo que me desatinó y sacó de sentido.”

Juego de palabras. El autor utiliza los distintos significados de una palabra para obtener mayor sonoridad:

En un medio está mi amor,
Y-sabe-él
que si en medio está el sabor,
en los extremos la hiel. =
Isabel = sabe a hiel.

Laconismo. Decir mucho con pocas palabras. Ejemplo: Vine, vi, vencí.

Metáfora. Consiste en sugerir una imagen, un acontecimiento, un sentimiento, etcétera, mediante la presencia de un objeto sin una relación aparente que el lector debe interpretar. Está basada en la analogía. Ejemplo: en la cadera clara de la costa (metáfora de la playa).

Metonimia. Se designa una cosa con el nombre de otra, cuando entre ellas hay relación de dependencia. Ejemplo: Vive de su trabajo.

Onomatopeya. Imitación por medio del lenguaje de sonidos reales.

Paradoja. Se ponen frente a frente dos ideas contradictorias, aparentemente, para dar mayor profundidad al pensamiento.

Vivo sin vivir en mí
y tan alta vida espero
que muero porque no muero.

Paralelismo: Consiste en la repetición de un mismo pensamiento en una frase:

Sólo venimos a dormir, / sólo venimos a soñar.

Prosopopeya o personificación. Atribuir seres inanimados (animales y plantas incluso) propiedades o comportamientos propios de una persona. Ejemplo: Luego tras un pórtico de sombra yerta, hay un palacio de esmeralda, y un lago que, al arrojarle una piedra a su quietud, se enfada y gruñe.

Repetición. Se inician varias frases seguidas con las mismas palabras buscando fijar más lo que se dice en la mente del que escucha; ejemplo:

Yo me hago temer. / Yo me hago temer.

Retrato. Cuando la descripción se refiere a la vez a los caracteres físicos y espirituales de una persona: Era de complexión recia, seco de carnes, enjuto de rostro, gran madrugador y amigo de la caza.

Retruécano. Repetición de las palabras de una frase cambiando su orden y dando un sentido contrario a su significado. Ejemplo: La fuerza de la razón no es la razón de la fuerza.

Sentencia. Cuando en pocas palabras se expresa un pensamiento profundo.

“El provecho antes daña que aprovecha si el que lo da no tiene mucha cordura y el que lo recibe, mucha paciencia. Guevara

Símbolo. Es un objeto concreto que representa una idea intangible, puede ser un tópico por ejemplo la paloma blanca es símbolo de la paz; o puede tener un significado asignado por el poeta.

Sinestesia. Es una descripción dirigida hacia dos o más sentidos:

Del verano, roja y fría/ carcajada/ rebanada de sandia.

Sinécdoque. Nombrar al objeto con el nombre de una de sus partes o al contrario. Tomar el nombre común por el propio. Un escuadrón de veinte alas. Según el doctor angélico.

ELEMENTOS FORMALES DE LA OBRA DE FICCIÓN NARRATIVA Y DRAMÁTICA.

1. Estructura formal. Partes, divisiones, capítulos, párrafos, actos, escenas, etcétera.

2. Punto de vista del autor. Depende quien narre; puede ser un narrador en primera persona (conoce pocos hechos, sólo los que es capaz de percibir, emplea la persona gramatical yo), narrador en segunda persona (emplea el muy poco frecuente), narrador en tercera persona (él, es lo más frecuente). Y según el grado de conocimiento de la realidad será:

A. Omnisciente. Si conoce hasta los más íntimos pensamientos de los personajes los detalles más mínimos.

B. Objetivo. Si percibe los distintos acontecimientos y los narra con puntualidad y verosimilitud.

C. Testigo. Si sólo participo en los hechos narrados de manera tangencial.

3. Estilo. También puede ser el Tono de la obra. Tiene que ver con el vocabulario de la obra, formas especiales de expresión del escritor:

A.     Irónico. Si hace una burla sutil.

B.     Humorístico. Si es capaz de reír de algo que debería causar lastima. Mezcla de triste y alegre.

C.     Sarcástico. Si hace una burla mordaz.

D.    Satírico. Si critica y se burla con exceso de sarcasmo.

E.     Jocoso o Cómico. Si hace reír con situaciones graciosas. Mueve a regocijo, a risa.

F.      Solemne. Si es sobrio y serio. La belleza en su más alto grado.

G.    Épico. Si es objetivo.

H.    Imaginativo: si emplea medios fantásticos.

I.       Lírico. Si impresiona a la sensibilidad.

J.        Dramático. si mezcla la objetividad con la subjetividad.

K.     Trágico. Conmueve al espíritu y lo llena de temor.

4. Tema. Casi siempre abstracto, lo forma un concepto, por ejemplo: la justicia, el amor, la muerte, etcétera. Da unidad a la obra.

5. Argumento. Es el elemento narrativo anecdótico, es la serie de acontecimientos que se narran en la obra. Se debe hacer un resumen no mayor de media página. Se encuentra respondiendo la pregunta: ¿Qué sucede en la obra?

6. Ideas. Conceptos básicos que encierran un pensamiento. Pueden ser:

A. Artísticas. Si se refieren  a la obra de arte, su creación y su contemplación.

B. Éticas. Si se refieren al comportamiento del hombre

C. Filosóficas. Si se reflexionan sobre el hombre como ser en el mundo.

D. Históricas. Explican e interpretan el pasado humano.

E. Sociales. Sobre la situación del hombre como miembro en la sociedad.

F. Religiosas. Se refieren a las relaciones del hombre con la divinidad.

G. Científicas. Si dan a conocer teorías, hipótesis, experimentos, u observaciones de las ciencias.

7. Ambiente. Se constituye por las circunstancias que rodean a los personajes, puede ser físico o moral, este hace referencia a valores morales y sus antívalores, se construye con las acciones y emociones de los personajes más el medio físico que los rodea.

8. Tiempo. Duración de la existencia de las cosas. Puede ser:

a.       Objetivo o cronológico: si la narración puede medirse objetivamente los hechos desde que se inician hasta que terminan.

b.      Subjetivo o psicológico: si se adapta a la forma en que la conciencia interior registra la duración de las cosas, no se puede medir.

c.       Juegos temporales: El tiempo no sigue una secuencia lógica, sino que se presenta en desorden el presente, pretérito, futuro.

d.      Atemporalidad. No existen datos precisos para conocer cuando ocurren los hechos.

9. Trama. Como se van enlazando los hechos. Para encontrarla se hace la pregunta: ¿por qué pasó? Es la distribución de los acontecimientos para lograr un determinado efecto.

10. Personajes. Son los seres creados por el autor para que expresen ideas, emociones y acciones, pueden ser humanos o no, serán los que realicen los acontecimientos, tienen voz y caracteres propios.

Según su importancia los clasificamos en:

Principal: Aquel que siempre está presente, actuando directamente o en el pensamiento de los demás. Se enfrentan a los conflictos que se suscitan en la obra, puede existir uno o varios.

Secundarios. Si actúan en función del principal, ya sea a favor o en contra, a los principales, son numerosos e independientes.

Ambientales. Cuando aparecen es para favorecer la creación de un ambiente pues ayudan a caracterizar el espacio.

Según su caracterización:

Carácter. Es el personaje que va definiéndose en el trascurso de la obra.

Tipo. No tiene una personalidad bien definida, nunca cambia.

Según el papel desempeñado:

A. Protagonista. Personaje principal en las obras dramáticas. Representa a una de las fuerzas en conflicto.

B. Antagonista. Se opone en momento dado al protagonista, representando una fuerza opuesta a la de éste.

11. Formas expresivas. Son las siguientes:

A.     Diálogo. Exposición alternada que lo que dicen dos o más personajes. Es directo cuando el autor deja que cada personaje se exprese con sus propias palabras (teatro); es indirecto cuando otro personaje o el mismo autor cuentan lo que le personaje dice.

B.     Monologo. El personaje toma la palabra para hablar a un público indeterminado (ficción narrativa); o el personaje expone las ideas del autor (teatro). Monologo interior se presenta si se observa lo que piensa el personaje (sólo en las novelas).

C.     Soliloquio. Parlamento de un personaje como si pensara en voz alta, ante alguien que sólo participa físicamente.

12. Modos del discurso. Distintos tipos de escrito,  por lo general se encuentran mezclados.

a.       Descripción. Dibujar con palabras.

b.      Narración. Contar algo.

c.       Exposición. Dar un tema a conocer.

d.      Argumentación. Dar razones para apoyar la propia opinión.

13. Asunto. Aquello que inspiro el autor y que tiene vida independiente por sí mismo.

14. Tensión dramática. Lo resultante de la puesta del conflicto entre dos o más fuerzas, se presenta gradualmente, desde un grado cero (exposición) donde el autor plantea un problema y nos ofrece los antecedentes de la situación en que se hallan los personajes; un nudo, donde los acontecimientos van incrementando la tensión; un clímax, que señala la parte de mayor tensión en la obra; y un desenlace, que es la resolución final, ya sea feliz o trágica. Hay que mencionar que en las obras largas hay varios momentos climáticos y momentos humorísticos para relajar la tensión puesta.

15. Conflicto. Lucha entre dos fuerzas opuestas. Pueden existir los siguientes:

a.       El hombre contra el hombre.

b.      El hombre contra la naturaleza.

c.       El hombre contra su propio yo.

d.      El hombre contra lo sobrenatural.

16. Acción. Es la secuencia de hechos conectados entre sí. Se organiza en tres momentos:

A. Exposición. Se conoce el conflicto que da origen a los hechos.

B. Nudo. Las situaciones se complican.

C. Desenlace. El conflicto se resuelve, por desarrollo normal o porque surge un acontecimiento inesperado.

17. Motivos. Situaciones típicas que se repiten a través del tiempo. Pueden ser abstractos o concretos; leitmotiv es un motivo central que se repite a lo largo de la obra.

18. Espacio. Lugares donde se desarrolla la acción. Puede ser interior si describe espacios cerrados por ejemplo una habitación; externo si el espacio es amplio, ejemplo: una casa, una calle, una ciudad, el campo, etcétera.

19. Acotación. Indicaciones del dramaturgo sobre la actuación de los personajes, la escenografía, el vestuario, los efectos ambientales. Sólo en obras de teatro, se pone entre paréntesis.

ELEMENTOS FORMALES DEL VERSO.

1. Rima. Igualdad o semejanza entre los últimos fonemas a partir de la última vocal acentuada. Es:

Consonante. Si coinciden vocales y consonantes.

Asonante. Si sólo coinciden las vocales.

Se marca empleando letras y en orden del alfabético. (Ejemplo: ABBA ABBA)

2. Ritmo. Es la armonía que se logra a través de la distribución de acentos y pausas, la alternancia entre sílabas tónicas y atonas.

3. Metro. La medida de un verso, en español se determina por el número de sílabas, recuérdese que se trata de ajustar el verso a una medida, para tal efecto se toman en cuenta las siguientes licencias:

Sinalefas: las vocales finales de una palabra e iniciales de otra forma una sola sílaba. Aplican restricciones.

Hiato. Separación de vocales finales e iniciales de palabras.

Diéresis. Se deshace un diptongo formando dos sílabas.

Sinéresis. Se forma un diptongo forzado donde no existe.

Regla de los versos agudos. Si la palabra final es aguda se aumenta una sílaba.

Regla de los versos esdrújulos. Si la palabra final es esdrújula se resta una sílaba.

Clasificación: Según el número de sílabas que tienen los versos estos se clasifican en:

a.       Versos de arte menor. (Hasta ocho sílabas.)

Dos sílabas: disílabos. Tres sílabas: trisílabos. Cuatro sílabas: tetrasílabos. Cinco sílabas: pentasílabos. Seis sílabas: hexasílabos. Siete sílabas: heptasílabos. Ocho sílabas: octosílabos.

b.      Versos de arte Mayor. (Más de ocho sílabas.)

Nueve sílabas: eneasílabos. Diez sílabas: decasílabos. Once sílabas: endecasílabos. Doce sílabas: dodecasílabos. Trece sílabas: tredecasílabos. Catorce sílabas: tetradecasílabos o alejandrinos.

4. Estrofas. Conjunto de versos que tienen características determinadas según la distribución las rimas y el número de versos que la integren; las principales son:

a.       Copla de pie quebrado. Combinación de versos de ocho y cuatro sílabas

b.      Cuaderna vía. Cuatro versos alejandrinos monorrimos (todos tienen sólo una rima).

c.       Cuarteta. Cuatro versos octosílabos con rimas ABAB.

d.      Cuarteto. Cuatro versos endecasílabos con rima ABBA.

e.       Décima. Diez versos octosílabos consonantes que riman: abbaaccddc.

f.        Lira. Estrofa de cinco versos consonantes, tres heptasílabos (1º, 3º y 4º.) Y dos endecasílabos (2º y 5º.) Imitan la figura de una lira

g.       Octava real. Estrofa de ocho versos endecasílabos con rima consonante ABABABCC.

h.      Octavilla. Ocho versos de arte menor.

i.        Pareado. Estrofa de dos versos con rima consonante o asonante.

j.         Quinteto. Cinco versos de arte mayor.

k.      Quintilla. Cinco versos de arte menor.

l.        Redondilla. Cuatro versos octosílabos con rima ABBA.

m.    Romance. Serie indefinida de versos octosílabos, tienen rima asonante los versos pares y quedan sueltos nones.

n.      Seguidilla. Estrofa de cuatro versos dos heptasílabos y dos pentasílabos, propia de poesía popular.

o.      Serventesio. Cuatro versos endecasílabos con rima ABAB.

p.      Sexteto. Seis versos de arte mayor con rima consonante.

q.      Sextilla. Seis versos de arte menor.

r.       Silva. Combinación libre de heptasílabos y endecasílabos, el poeta distribuye las rimas (consonantes preferentemente) según su deseo, pueden quedar versos sueltos (sin rima).

s.       Soneto. Súper estrofa de catorce versos endecasílabos, distribuidos en dos cuartetos con rima consonante ABBA, y dos tercetos con rima a arbitrio del poeta.

t.        Terceto. Estrofa de tres versos, generalmente de rima consonante con el siguiente esquema: ABA bcb cdc etcétera. Una serie de tercetos encadenados forman una epístola.

u.      Verso libre. Sin rima ni medida ni estrofa; recuerde que no puede existir verso sin ritmo.