Apoyos para estudiar Filosofía

Temario

Área: Filosofía

Iniciación a la filosofía • Conceptos básicos de filosofía

Filosofía y ciencia • Pensamiento mitológico

La consolidación de la filosofía griega • Helenismo de los siglos VI-IV a.C.

Bibliografía

Libros:

• Chávez Calderón, Pedro. Historia de las doctrinas filosóficas. Alhambra Bachiller, México.

• Escobar Valenzuela, Gustavo. Introducción a la filosofía.

• Gaarder. Jostein. El mundo de Sofía. México: Patria. (Para todos aquellos que se les dificulte la Filosofía: puede leerse en una novela. Ficha disponible en la Wikipedia . También hay película.)

• García Marcos, M. Historia de la filosofía.

• García Morente, Manuel. Nociones preliminares de filosofía.

• Xirau, Ramón. Introducción a la historia de la filosofía. México: UNAM. (Se recomienda la lectura de este libro, si bien no es exhaustivo si contiene lo necesario y además cuenta con una cronología de la Filosofía.)

Páginas web

Aula virtual de Filosofía: Reseñas, comentarios, enlaces, noticias… etc. (y también aquí ) .

Cuadernos de Filosofía:  Mucho para pensar y reflexionar, porque de eso se trata la Filosofía: la búsqueda de perenne de la verdad.

Apuntes de Filosofía de José Vidal: “He diseñado esta sede web con la intención de convertirla en un instrumento de comunicación complementario en el desarrollo de mis clases de filosofía de primer y segundo curso de bachillerato. Por lo tanto está dirigida a mis alumnos, aunque también está abierta a cualquier persona que tenga inquietudes filosóficas.”

Filosofía MCE Si eres profesor o alumno de Filosofia I o de Filosofia II de 1º o 2º de bachillerato, o sientes curiosidad por comprender los grandes problemas filosóficos a los que se ha enfrentado y se enfrenta el ser humano, inicia el viaje haciendo click sobre el icono correspondiente.

Cibernous: mapa y territorio de la filosofía: Filosofía en la red: Autores Cronología Lógica Glosario Periféricos Enlaces Temarios Foros Lista Novedades Guías.

Metaphysika. Historia de la Filosofía

Actividades sobre El mundo de Sofía

Historia de la Filosofía, los mapas conceptuales:

Historia de la filosofía

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Sobre la teoría de las ideas de Platón

Las ideas
Las ideas

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Sobre escribir correspondencia I

Estrategias comunicativas para redactar correspondencia (comercial, administrativa).

Mensaje positivo

Mensaje Negativo

Mensaje persuasivo

Tipo

El mensaje beneficia al destinatario. Será bienvenido, agradecido.

Le perjudica. No es bienvenido ni agradecido. Habrá resistencia.

El destinatario no espera nada. El mensaje es potencialmente interesante.

Propósito

Transmitir una buena nueva.

Transmitir la mala noticia de manera neutra y hacer que se comprenda.

Convencer. Generar interés. Pasar a la acción.

Ejemplos

Patrocinios concedidos, premios ganados, invitaciones y quejas aceptadas, respuestas afirmativas, agradecimientos y felicitaciones.

Patrocinios denegados, invitaciones y quejas rechazadas, respuestas negativas, infracciones e incumplimientos.

Peticiones, promoción de productos y servicios, invitaciones personales, venta, publicidad.

Estructura

1. Informe central.

2. Circunstancias y detalles.

3. Felicitaciones y cierre agradecido.

1. Mención del tema.

2. Exposición de circunstancias, justificaciones y argumentos.

3. Información central.

4. Cierre positivo.

1. Introducción-cebo.

2. Información central: ventajas, utilidades, argumentos.

3. Invitación a la acción.

Comentarios

* Mantener el tono correcto.

* Evitar el paternalismo y la prepotencia.

* Mantener el tono educado y formal.

* No hacer reprobaciones.

* Evitar el tono crítico, la ironía encubierta o el sarcasmo.

* Adoptar el punto de vista del lector.

* Buscar concreción.

* Ser breve y limitar la información.

* No exagerar ni confundir.

Guía para escribir, consejos para escritores

Generalmente hay que esperar a tener una cierta edad y experiencia antes de ponerse a dar consejos. El problema es que como siempre se aprende, nunca es el buen momento, y al final te vuelves viejo y raro. Es por ello que he decidido adelantarme a mi tiempo y recopilar este humilde decálogo para que sirva de guía a los protoescritores que vienen por la página. Espero que sepáis sacarle provecho.

1. No leas. La primera gran falacia que le cuentan a todo aspirante a escritor es que hay que leer mucho. Esto es radicalmente falso: leer hace que se asimilen las ideas de los demás, con lo cual ocultan las ideas propias y se pierde originalidad y frescura. En el colmo de la desfachatez, hay quien dice que Stephen King afirma que si no tienes tiempo para leer, no tienes tiempo para escribir. Es materialmente imposible que él haga otra cosa que no sea escribir.

Si echamos un vistazo a nuestro foro de literatura, veremos rápidamente que el que más lee (ftemplar) es el que menos escribe, y que el que más escribe (manheor) sólo lee tebeos. Recuerda: el protoescritor quiere ser escritor, no lector. De ésos, afortunadamente, ya hay muchos.

2. Inspírate. Es muy posible que la sequía de lecturas traiga una sequía de ideas. Si tu vida no es lo suficientemente apasionante para servir de inspiración, lee uno o dos libros para sacar ideas, que es lo que se ha hecho siempre desde que el hombre es hombre. Importante:: elige libros raros, que no haya leído ni el autor, y, a poder ser, viejos. Si te lees “El Señor de los Anillos” te van a calar rápido, pero mira al de “La princesa prometida”: el muy perro eligió bien y ahora incluso creen que es el autor original.

Es importante que los libros sean cortos, porque, si no, perderás mucho tiempo que deberías emplear en la escritura. Si son largos, no te los leas enteros, que nadie te va a pedir un resumen.

3. Ampárate en la teoría del subconsciente colectivo. En el mar internáutico hay tiburones, y es muy posible que, por raro que creas que es el libro que has imitado, digo, que te ha inspirado, seguro que llega algún listillo que se lo ha leído y te pone en evidencia. Éstos son escritores frustrados, porque han pasado más tiempo leyendo que escribiendo, y son particularmente crueles y virulentos poniendo de manifiesto lo que llaman plagios.

No hay problema: la teoría del subconsciente colectivo dice que las ideas están ahí flotando y que es normal que varias personas lleguen a las mismas conclusiones al mismo tiempo aun sin comunicarse entre ellas. Es la sencilla explicación de la proliferación de novelas que hablan de códigos, enigmas y templarios, y un baluarte inexpugnable para defender tu trabajo.

4. Encasíllate. Otro rumor absurdo y malintencionado reza que es malo encasillarse. Al prestarle oídos, muchos protoescritores, en su inocencia, creen que es más fácil impresionar con su cuento de fantasmas a un tío que nunca haya leído nada de terror, pero esto es una tontería. Es mucho mejor tener a un público predispuesto, con lo que las etiquetas hay que llevarlas bien visibles. Si vas a escribir terror, dilo bien alto, y además utiliza sólo personajes homologados (vampiros), en escenarios conocidos (bares góticos) y evitando poner en cuestión su monario actual (los ataúdes sí que son necesarios). Los lectores, como los niños pequeños, se sienten a gusto cuando reconocen elementos y pueden “adivinar” el final de la historia. Les hace sentirse inteligentes y cultos.

5. Matiza tus etiquetas. Aunque te muestres encasillado y orgulloso, añade matices a las etiquetas para ganar adeptos. Adjetivos como “mejor” ayudan a guiar a los lectores, más aún si están en superlativo (el mejor autor de novela policíaca). Si prefieres ser más concreto, no reniegues de tus raíces. Si te has inspirado en “El Señor de los Anillos”, puedes anunciarte como el nuevo Tolkien.

6. Promociónate. Una vez has conseguido tus etiquetas, hay que pasearlas. Visitar muchas webs es un buen sistema, y además es barato. Eso sí, recuerda: eres un protoescritor, por lo que no debes perder tu tiempo leyendo. Limítate a escribir, que el objetivo es que te vean, y no al contrario. Puede ser interesante dejar caer que tal o cual editorial (cuyo nombre no puedes revelar aún) se ha interesado en tu trabajo. Pasado un tiempo nadie se acordará de que lo has dicho y no descubrirán el farol.

7. Miente. Los escritores, o cuentistas, son gente que reinterpreta la realidad. Es importante, si quieres llegar a ser uno de ellos, que te ejercites. Miente siempre. Sin piedad. Es una actividad que te permitirá, además, cumplir con el punto precedente fingiendo que tu también lees. Los lectores, sobre todo si son protoescritores, agradecen que echen una mirada a sus escritos. Y no te preocupes por la credibilidad de tus declaraciones y consejos -porque hay que darlos, y categóricos-: siempre puedes decir vaguedades y en el 90% de los casos el título cuenta todo del relato. En el 10% puedes alegar que te has equivocado de sitio al poner el post.

8. Sé feroz y despiadado. Tus mentiras nunca deben ser positivas. En casos extremos, permite que sean condescendientes. El lector debe entender cuál es el sitio de cada uno. Avergüénzale. Explícale que es mejor que pase su tiempo leyendo tus textos que escribiendo basura. Puedes decirle que si no tiene tiempo para leer (tus textos) no tiene tiempo para escribir. Sobre todo no te olvides de que esto es una mentira, y no pierdas tiempo leyendo realmente sus obras. Miente a priori y recuerda: el tiempo de lectura es tiempo de escritura perdido.

En tus confrontaciones con otros protoescritores -serán inevitables- evita asimilar nada de lo que te digan. A los enemigos ni agua, y eso de aprender de ellos es para débiles. Ten siempre presente el punto 10.

9. Pide críticas en el tono adecuado. Nunca preguntes si está bien tu texto. Seamos realistas: no vas a escribir una obra de arte. Es mejor encauzar las opiniones antes de que te las den. Pregunta si tu texto es mejor que algo (lo que sea) que haya visto publicado. Con la cantidad de furrufalla que se ve hoy en día en las estanterías de cualquier librería, malo sería que no haya leído nada peor que lo tuyo. Además, una respuesta positiva te hará quedar al nivel de los escritores y te permitirá despotricar sobre las injusticias editoriales que, seguro, alguien ha cometido contigo -o cometerá en el futuro-.

10. Ignora las críticas. Todo el trabajo precedente no servirá de nada si escuchas lo que puedan decirte sobre tu obra. Sobre todo huye de las críticas bienintencionadas -léase condescendientes- y de las detalladas -que exigen leer, ergo pérdida de tiempo-. El protoescritor, si quiere llegar a algún lado, debe ser impermeable. Después de todo, el motor de su actividad es la vanidad, y ésta se puede ver herida si escucha y da crédito a la posible existencia de fallos.

No lo olvides: para gustos los colores, por lo que no puede existir texto mal escrito. Los fallos formales, de hecho, son clavos ardiendo a los que se agarran los que leen mucho -escritores frustrados- cuando todo el mundo sabe que lo importante es la historia, aunque resulte ilegible. Después de todo, el objetivo de todo escritor -y por lo tanto de todo protoescritor- es ver su obra adaptada a la gran pantalla, y llegados a tal punto, poco importa cómo está escrita, sino su originalidad, la cual hemos preservado con uñas y dientes huyendo de la lectura.

Advertencia: hay algunas briznas de ironía en algunos momentos determinados del texto.
 

 

  

  

Tomado de Ocio joven:

Juego de niños

Cuando los papalotes dejaron de volar

La medida pudo ser de funestas consecuencias y provocar un éxodo, un motín o hasta una rebelión de infantes. Ni las excesivas reformas borbónicas habían sacudido tanto a la Nueva España. Los adultos comprendieron las bondades del bando, pero los infantes no. Ante la inocente mirada de los niños, el virrey, marqués de Branciforte, era la viva imagen del terrible Herodes. Con el corazón oprimido, los padres observaron a sus hijos derramar lágrimas cuando les fue comunicada la orden del virrey: “…prohibido absolutamente la diversión de volar papalotes y encargo estrechamente a los jueces mayores celen y vigilen sobre la observancia de esta prohibición.” El 21 de noviembre de 1797 pasaría a la historia como un día negro en la memoria infantil. Pero bien visto el caso, el marqués tenía razones de peso para tomar semejante medida: “Las desgracias experimentadas en esa capital a resultas del pueril entretenimiento de los papalotes y el descuido de los padres de familia en no precaverlas, impidiendo la subida de los niños y jóvenes a las azoteas, se ha repetido en estos últimos días con demasiado sentimiento mío, viendo la pérdida de unas personas que podrían ser útiles al estado, y el triste dolor de sus familias privadas de su esperanza, por el necio consentimiento de una diversión tan frívola como arriesgada”. A últimas fechas, las azoteas de la ciudad de los palacios habían sido invadidas por las vistosas cometas que alegraban el cielo azul de México, pero ponían en riesgo la seguridad de los infantes, quienes emocionados por el espectáculo solían tropezar con los tejados para concluir su diversión con un hueso roto, o seguir jugando pero en el otro mundo. La orden fue acatada de inmediato, sobre todo en las casas de vecindad donde las palomillas de muchachos competían con sus papalotes. En poco tiempo el cielo de la capital novohispana gozó nuevamente de su soledad y los cometas tomaron los llanos dejando su lugar en la historia a los no menos peligros globos aerostáticos del siglo XIX.

Fuente: Rosas. Alejandro. “Juego de niños” en Relicario mexicano. Episodios inéditos de la historia nacional. México: Planeta. 2001, pp. 26-27.

Lecturas (incompleto)

Mis libros preferidos y las lecturas que han dejado huella en
mí. Probablemente habría que llamarlos de cabecera.

Autor

Título del libro

Comentario

Amado
Nervo

Poesía

Podemos
exclamar tantas cosas.

Antonie de
Sant-Exuperry

El
principito

Después
de todo el primer libro leído completo debe dejarte algo,
sin embargo sus mejores lecciones las he aprendido después,
como aquella de la domesticación.

Arturo
Pérez-Reverte

El
capitán Alatriste

Arturo
Pérez-Reverte

La piel
del tambor

El mejor
folletín que haya leído.

Augusto
Monterroso

Lo
demás es silencio

Baltazar
Gracián

Oráculo
manual y arte de prudencia

El mejor
Gracián. Máximas para vivir como un hombre barroco.

Enrique
Jardiel Poncela

Amor se
escribe sin hache

Gabriel
Zaid

Tres
poetas católicos

Gabriel
Zaid

Leer
poesía

Gabriel
Zaid

Los
demasiados libros

Gabriel
Zaid

Cómo
leer en bicicleta

Leer
no sirve para nada: es pura felicidad”

Graham
Greene

El
final de la aventura

De lo
mejor que he leído jamás. Una obra maestra.

Gustave
Flaubert

Madame
Bovary

La formula
es clásica: Madame Bovary soy yo se dice que declaraba
Flaubert. De esta novela se desprende que todo lector tiene
derecho al bovarismo, a hacer realidad sus lecturas.

Hans Küng

El
cristianismo

Y de
pronto todo se aclara.

Hugo
Iriart

Galaor

El mejor
libro de caballerías escrito en el siglo XX por un
mexicano.

Italo
Calvino

El
caballero inexistente

El mejor
libro de caballerías escrito en el siglo XX por un
italiano.

Jean
Markale

El
ciclo del Grial

Jhon Reul
Ronald Tolkien

El
Silmarilion

Jhon Reul
Ronald Tolkien

El
señor de los anillos

Juan José

Arreola

La
feria

México
no es como lo pinta el oficialismo patriotero, es simplemente
México.

Juan Luis
Alborg

Sobre
crítica y críticos

Lope de
Vega

Rimas
sacras

Lope de
Vega

Soliloquios
espirituales

Luis de
Góngora

Soledades

El perro
de los ingenios no deja de sorprendernos, no sólo inventa
la nueva poesía sino que hace un poema inmortal.

Manuel
Ponce Zavala

El
jardín increíble

Michel
Ende

Momo

Momo no es
una niña: es la capacidad de escuchar, de dialogar con uno
mismo y con el otro. Cervantes y Shakespeare en uno solo.

Michel
Ende

La
historia inteminable

¿Qué
no encontramos aquí? He de confesar que un rato anduve en
la ciudad de los antiguos emeradores.

Paul
Claudel

Cinco
grandes odas

Pedro
Calderón de la Barca

El
mágico prodigioso

Rubén
Darío

Poesía

Soren
Kierkergaard

Diario
de un seductor

Tomás
de Kempis

Imitación
de Cristo

¿Qué
más decir?

Ursula K.
LeGuin

Un mago
de terramar

Porque un
mago será tan poderoso como queráis, pero que sea
incápaz de enfrentarse a sí mismo es ya un problema.
Una lección: use la magia cuando sea imprescindible.

Ursula K.
LeGuin

Los
que se van de Omelas”

De toda
esta lista hay un cuento. Y puedo afirmar que he salido caminando
de Omelas, enfilé los pasos al Oeste.

Varios
autores

Tristán
e Iseo

La novela
inicía aquí: ¿quién quiere escuchar
una historia de amor y muerte?

Varios
autores

Libros
de caballerías

Casi
todos. Incluso los modernos. Eso sí, detestamos al Quijote.

Varios
autores

Poesía
Barroca

En
especial la escrita en lengua española: Quevedo, Sor Juana
Inés de la Cruz, etcétera. No dejos por lo anterior
de leer con interés a los herejes ingleses ni a los
italianos.